14 dic. 2011

El FMI no es un desvío fácil para Europa

Por Andrew Peaple

Usar al Fondo Monetario Internacional podría no ser tan conveniente como esperan los líderes europeos.

En la cumbre celebrada la semana pasada, los países europeos acordaron proporcionar al FMI 200.000 millones de euros extra a través de préstamos bilaterales, concluyendo los planes en los siguientes 10 días. Los detalles serán cruciales. Pese al poder de fuego adicional, no está claro cuánto de ese dinero pueda terminar en las manos de un país en problemas de la eurozona.

La suposición del FMI es que los préstamos adicionales de Europa serán pagados a su cuenta de recursos generales, en que 150.000 millones de euros provendrán de países de la eurozona y el resto de otras naciones de la Unión Europea, canalizados a través del banco central de cada país. Una vez dentro de las arcas del FMI, sin embargo, los fondos podrían ser usados para rescatar a cualquier país, sea o no de la zona euro. Además, otros países —especialmente Estados Unidos, que tiene un poder de veto efectivo sobre las decisiones del FMI— ya han expresado dudas sobre prestar a un gran país europeo hasta 200.000 millones de euros. El paquete de rescate de Grecia, por ejemplo, fue de sólo 30.000 millones de euros.

Una alternativa es crear una cuenta especial en el FMI para los países europeos, especificando el uso que tendrían esos fondos, aunque bajo las condiciones del FMI. Eso cercaría la exposición de los miembros del FMI que no son europeos. Pero sería difícil argumentar que dicho fondo no es un equivalente a un rescate europeo, algo que los tratados de la Unión Europea prohíben y a lo que el Banco Central Europeo se ha resistido de forma acérrima. El Bundesbank alemán, que espera que su porción del nuevo financiamiento alcance los 45.000 millones de euros, ya ha dicho que cualquier monto que se pague al FMI no puede ser usado exclusivamente para luchar contra la crisis de la deuda de Europa.

Otros países están preocupados. El banco central checo, interesado en preservar sus reservas internacionales, es reticente a desembolsar su porción estimada de 3.650 millones de euros; funcionarios polacos ya calculan que la Unión Europea tendrá dificultades para comprometer los 200.000 millones de euros completos. Debido a que la zona euro necesita refinanciar 1,2 billones de euros de deuda el año próximo, según HSBC, donde Italia sola necesita 312.000 millones de euros, la contribución adicional planeada al FMI no es de ninguna manera una panacea. Pero resolver cómo distribuir el dinero sería un comienzo.

Fuente: WSJ