15 dic. 2011

El rumbo de China determinará el futuro de las materias primas

Por Liam Pleven

¿Quiere saber qué rumbo tomarán los mercados de commodities globales en los próximos años? Entonces es mejor que tenga en mente una sola palabra: China.

Como la mayor y una de las que más crecen entre las economías emergentes, China se ha convertido en un consumidor voraz de commodities industriales y agrícolas. Los cambios en su demanda ahora son el principal motor de los precios de muchos de esos bienes. Los productores suelen tomar decisiones sobre grandes inversiones de capital principalmente en función de las previsiones de la demanda china por sus productos. Los inversionistas hacen cálculos similares antes de comprar o vender contratos de materias primas o valores relacionados.

Por eso es probable que ningún otro factor tenga un impacto de mayor alcance sobre el mercado de commodities durante los próximos años que los cambios en la demanda china, conforme evoluciona la economía. "Esa es la gran cuestión", afirma Richard Adkerson, presidente ejecutivo de Freeport-McMoRan Copper & Gold Inc.

Entonces, ¿cuál es la respuesta? Aquí hay tres escenarios posibles, y lo que cada uno significaría para los mercados de materias primas globales.

A toda máquina

Si el consumo de commodities de China sigue creciendo a la tasa que lo ha hecho durante los últimos 10 años, esto es lo que debería hacer el mundo para satisfacer la demanda en 2020, asumiendo que el apetito conjunto del resto del planeta no cambie:

• Extraer adicionalmente casi el mismo volumen de petróleo que provee actualmente Arabia Saudita.

• Cultivar tres veces el volumen de soya que ahora sale del estado de Iowa, que por sí solo aporta 5% de la producción mundial.

• Extraer de las minas casi tres veces la producción anual de cobre de Chile, que ya provee alrededor de cuatro veces más que cualquier otro país.

Y eso sólo para comenzar. Amplios aumentos del suministro también serían necesarios para toda clase de otros commodities.

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Los precios que alcanzaron niveles récord en los últimos años, empujados por la demanda china, podrían subir aún más. Eso sería una buena noticia para empresas que producen esos commodities e inversionistas que han apostado por ellas, a menos que los precios altos ahoguen abruptamente la demanda o estimulen a los chinos y otros consumidores de materias primas a buscar opciones alternativas.

Productos con reservas limitadas y riesgo de sufrir restricciones, como el petróleo, el cobre y el paladio, podrían volverse vulnerables a fuertes alzas.

Muchos analistas consideran que el escenario de crecimiento rápido es improbable. El consenso es que China se encamina a un crecimiento económico más lento que el que experimentó entre 2001 y 2010, cuando su tasa anual de expansión osciló entre 8,3% y 14,2%, y alcanzó los dos dígitos seis veces, según el Banco Mundial. Si el consenso está en lo cierto, la pregunta es cuánto se desacelerará el crecimiento de China.

Aterrizaje complicado

Una tasa de crecimiento de 4% a 6% sería un tamaño óptimo para muchas economías. Pero no para China. Ese es el rango de crecimiento proyectado para la economía china para alrededor de 2013 o 2014 por Roubini Global Economics LLC, una firma de investigación y consultoría con sede en Nueva York. Shelley Goldberg, directora de recursos globales y estrategia de commodities de la firma, lo describe como un "aterrizaje complicado" luego de la expansión mucho más rápida de la última década. "Obviamente, no es un buen presagio para las materias primas", dijo Goldberg.

La demanda de acero, cobre y otros metales industriales podría caer de forma significativa si China se estanca, porque esos materiales son muy usados en la construcción —que estaría en riesgo debido a la debilidad del mercado chino de bienes raíces— y porque China suele representar alrededor de 40% de la demanda global de esos materiales. La demanda de carbón también podría menguar, sostiene, porque el combustible se usa mucho en China para generar energía.

Algunos commodities podrían verse afectados no porque China los use más que los demás sino porque ha generado gran parte del crecimiento en sus mercados. Por ejemplo, mientras China representa sólo 11% de la demanda global de petróleo, según Barclays Capital, es país es responsable de 60% del crecimiento de esa demanda.

Más lento pero estable

Para muchos observadores de China, incluido Barclays, el escenario más probable es el de una economía que se siga expandiendo con solidez pero a un ritmo menos acelerado. Eso se traduciría en una presión continua al alza sobre la mayoría de los precios de commodities, y algunos posiblemente aumentarían marcadamente, pero en la mayor parte de los casos no serían los precios exorbitantes que estarían provocados por una economía recalentada.

"Aún vemos muchos motivos por los que el crecimiento va a continuar, pero la tasa de crecimiento va a volverse más lenta con el tiempo", sostiene Jim Lennon, analista especializado en el mercado chino de commodities en Macquarie Group Ltd., una de las referencias principales para los productores de materias primas.

La primera mitad de la década actual registrará un crecimiento más rápido que la segunda mitad, según Lennon, ya que el principal motor de la economía china a lo largo del tiempo pasará de enormes proyectos de infraestructura a la demanda de consumo por bienes duraderos.

El resultado será un aumento más moderado en el consumo de metales básicos y otros commodities, sostiene. Incluso en un mundo más lento pero estable, la demanda —y los precios— podría dispararse en el caso de algunas materias primas. Entre 2000 y 2010, el consumo chino de cobre, aluminio, cinc, níquel y plomo creció a intereses anuales compuestos de entre 13,9% a 24,%, según una presentación de Lennon en octubre. Entre 2010 y 2010, el rango de crecimiento proyectado es de 5,3% y 9,3%.

Algo para tener en cuenta es que China es un mercado tan grande ahora que cualquier aumento en el consumo —incluso una expansión económica más lenta pero estable— puede crear una nueva gran demanda, y empujar los precios al alza. En palabras de Goldberg: "Aún son 1.300 millones de personas".

Fuente: WSJ