22 jul. 2011

La distribución de las regalías petroleras divide a Brasil

Por Jeff Fick y Gerald Jeffris

RÍO DE JANEIRO—Brasil apenas comienza a explotar algunos de los mayores yacimientos petrolíferos descubiertos en los últimos 30 años, pero un creciente debate sobre la forma de distribuir la nueva riqueza amenaza con retrasar el desarrollo de las reservas que podrían transformar al país en uno de los mayores exportadores de crudo del mundo.

La tormenta política desatada enfrenta a los ricos estados productores de petróleo, como Espírito Santo, Rio de Janeiro y São Paulo, contra los estados más pobres, aquellos que no comparten una frontera con las áreas petrolíferas y quieren una parte del botín.

La disputa podría retrasar los planes para desarrollar rápidamente los yacimientos de petróleo en aguas profundas, conocidos como "presal", a la vez que demorarían durante años los ingresos que Brasil afirmó que podrían sacar a millones de la pobreza.

Bajo las leyes actuales, sólo nueve de los 27 estados de Brasil obtienen regalías de petroleras. Tan sólo el estado de Rio de Janeiro recibió cerca de dos tercios de los US$1.900 millones en regalías generadas en 2010, según cifras de la Agencia Nacional de Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles de Brasil (ANP).

Aunque las regalías actuales no representan grandes sumas, se espera que eso cambie en los próximos años. A medida que el país explote los yacimientos recién descubiertos, se espera que la producción de petróleo de Brasil trepe hasta los 5 millones de barriles al día para 2020, de los actuales 2,1 millones de barriles diarios.

Aunque todos los estados brasileños reciben dinero del petróleo de manera indirecta a través del gasto del gobierno federal, los estados que no reciben ingresos por regalías dicen que el sistema enriquece a los ricos a costa de los pobres. Estados como São Paulo y Rio de Janeiro que reciben dinero por regalías ya están en la parte superior de la pirámide de ingresos en Brasil.

"Necesitamos una distribución más justa", dijo Laercio Oliveira, congresista del pequeño estado de Sergipe, en el noreste de Brasil. "No es justo que los recursos se concentren sólo en los lugares que han tenido buena fortuna desde el punto de vista geográfico".

El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva quería cambiar el pago de las regalías de los yacimientos recién descubiertos para asegurarse de que los ingresos fueran divididos en partes iguales entre los 27 estados. Pero el año pasado, los legisladores brasileños aprobaron una enmienda que rescribió las reglas de regalías, no sólo para los nuevos yacimientos presal, sino también para la producción petrolera existente.

Esa medida enfureció a los estados poderosos como Rio de Janeiro, y llevó a Lula a vetar el proyecto de ley, enviándolo de vuelta al Congreso, donde ha languidecido desde entonces.

Alvaro Dias, un senador de la oposición, el Partido Social Demócrata Brasileño (PSDB), dice que no cree que haya una resolución pronto debido a los muchos intereses en juego. "Brasil es un país con marcadas diferencias regionales", afirma. "La dificultad en distribuir los ingresos de forma justa es enorme".

Los estados productores de petróleo dicen que una reducción en sus pagos por regalías tendría un gran impacto en las economías locales. Macae, una ciudad costera en el estado de Rio de Janeiro, que alberga la base de operaciones en altamar del gigante estatal Petróleo Brasileiro SA, o Petrobras, recibe más de 40% de sus ingresos de las regalías del petróleo, de acuerdo con el director de desarrollo económico, Cliton da Silva Santos.

"Estamos muy preocupados" por el debate, dice Santos. La población de Macae ha aumentado desde la llegada de Petrobras, hace 30 años. Antiguamente un aletargado pueblo de pescadores de unos 40.000 habitantes, Macae tiene ahora una población que asciende a 300.000 personas, atraídas por la posibilidad de encontrar trabajo en la industria petrolera.

Hasta que la disputa sobre las regalías se resuelva, Brasil no será capaz de comenzar la adjudicación de bloques para los derechos de perforación vinculados con el área presal, de acuerdo con Magda Chambriard, directora de ANP. Se suponía que los primeros bloques se substarían a finales de este año o comienzos del próximo.

El Congreso de Brasil ya se enfrenta a una cargada agenda para el segundo semestre de 2011, con debates sobre la reforma tributaria, una nueva ley de minería y una reforma del sistema electoral. Esto aumenta la probabilidad de que los políticos se metan en una puja para forjar acuerdos que beneficien a sus distritos electorales, lo que conduce a nuevos retrasos.

"Las probabilidades de que las negociaciones sobre la reforma tributaria se extienda a las negociaciones por las regalías del petróleo parecen bastante grandes", expresó Eurasia Group, una empresa de análisis de riesgo político, en un informe reciente. Eurasia espera que el debate por las regalías se arrastre hasta la primera mitad de 2012. Ello probablemente llevará al primer concurso de adjudicación de los yacimientos presal bajo nuevos acuerdos de producción compartida al segundo semestre del año próximo, añadió Eurasia.

El presidente del Senado, José Sarney, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), aliado al gobierno, creó un comité especial a fines de junio para estudiar la cuestión de las regalías, con el objetivo de encontrar una solución en 60 días. Si el comité no llegara a un compromiso, Sarney amenazó con anular el veto de la enmienda de las regalías de Lula.

Sin embargo, incluso una anulación exitosa podría desatar desafíos legales a la enmienda, que los estados ricos en petróleo consideran inconstitucional, y provocar más demoras, dicen los analistas.

Fuente: WSJ