23 nov. 2009

Los banqueros temen un exceso de regulación

por Victor Mallet, Ralph Atkins y James Wilson

Los banqueros europeos advirtieron el martes de que un exceso de regulación en respuesta a la crisis financiera global podría obstaculizar el crecimiento de la economía real, a pesar de que algunas autoridades internacionales insisten en que el endurecimiento de la normativa y el fin de las operaciones de rescate a costa del contribuyente son imprescindibles para la recuperación.

Stephen Green, presidente de HSBC, el mayor banco de Europa, cree que las demandas para que los bancos aumenten sus reservas de capital pueden tener efectos muy negativos para la economía y la sociedad. Emilio Botín, presidente de Santander, el mayor banco de la eurozona por capitalización de mercado, defendió el papel de los grandes bancos internacionales y advirtió de que un “ajuste indiscriminado” de la normativa resultaría contraproducente.

En sus declaraciones, que coinciden con la opinión del Banco de España, Botín destacó que una rigurosa gestión del riesgo y una exhaustiva supervisión (la oficina central de Santander cuenta con unos 60 supervisores del banco central) son tan importantes como el cumplimiento de la regulación. “No debemos subestimar el riesgo”, aseguró en un discurso pronunciado en la sede central de la entidad. “Pero, de igual forma, no debemos inclinar demasiado la balanza hacia el otro lado y establecer mayores requisitos de capital de forma indiscriminada, porque, sin duda, afectarán el costo de los préstamos y el acceso al crédito”, agregó.

No obstante, Jacques de Larosière, ex gobernador del banco central de Francia, que presidió un grupo “al más alto nivel” encargado de aportar soluciones para mejorar la supervisión en la Unión Europea, cree que no es recomendable aligerar las propuestas. Durante una conferencia en Frankfurt, aseguró que “si empezamos a introducir modificaciones, habremos vuelto al punto de partida”.

Jürgen Stark, miembro del comité ejecutivo del Banco Central Europeo, rechazó una propuesta de Josef Ackermann, consejero delegado de Deutsche Bank, de estudiar la creación de un fondo de emergencia paneuropeo, en parte financiado por los gobiernos, y destinado a los rescates bancarios. “No debemos crear un nuevo incentivo para que se vuelvan a cometer los mismos errores, creando un fondo de emergencia para los bancos financiados y cofinanciados por el dinero de los contribuyentes”, aseguró. Stark acusó al sector financiero europeo de no haber aprendido las lecciones de la crisis, y aseguró que todavía no había visto “ningún cambio significativo en su conducta”.

La actitud hacia los bancos y los reguladores europeos varía mucho, dependiendo del tamaño, la evolución y el nivel de riesgo de los bancos. Los banqueros que asistieron a la reunión en la sede central del Santander aseguraron que “hubo un amplio consenso sobre el riesgo que existe ahora mismo de que se produzca un exceso de regulación. La conferencia se celebró a puerta cerrada, aunque Santander hizo público el discurso de Botín.

Entre los asistentes se encontraban Sheila Blair, que preside la US Federal Deposit Insurance Corp, José Viñals del Fondo Monetario Internacional, Andrew Bailey, del Banco de Inglaterra, y Joaquín Almunia, comisario de Asuntos Económicos y Monetarios de la UE. Los mayores bancos, acusados de depender de las ayudas estatales por ser “demasiado grandes para caer”, argumentan que el tamaño en sí no aumenta el “riesgo sistémico” que representa un banco.

En opinión de Botín, penalizar o limitar el tamaño de un banco exigiendo más capital no resolvería el problema sistémico y podría tener consecuencias adversas, distorsionar las reglas del juego o penalizar los flujos financieros hacia la economía real. Las autoridades españolas han expresado su satisfacción después de que su modelo de regulación bancaria de aprovisionamiento anticíclico frente a los préstamos incobrables esté convirtiéndose en un modelo emulado por otros países.

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