13 ene. 2010

Bernanke asegura que las bajas tasas no causaron la crisis, pero muchos economistas no le creen

Por Jon Hilsenrath

El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos Ben Bernanke afirma que las bajas tasas de interés diseñadas por la institución a principios de la década de 2000 no son las culpables del auge y el colapso del sector inmobiliario. Pero no ha convencido a sus colegas economistas.

Dos encuestas realizadas por The Wall Street Journal esta semana descubrieron que muchos economistas creen que las bajas tasas sí contribuyeron a la burbuja.

En una encuesta mensual entre economistas principalmente de Wall Street y de otras áreas, 42 afirmaron que las tasas de interés bajas tuvieron parte de la culpa de que se produjera el auge inmobiliario, mientras 12 coincidieron con Bernanke e indicaron que no es así. Economistas académicos que se especializan en política monetaria se mostraron divididos en una encuesta por separado: 13 afirmaron que las tasas de interés bajas ayudaron a provocar la burbuja inmobiliaria; 14 dijeron que no fue así.

Es más que una discusión académica. Funcionarios de la Fed han estado intentando comprender qué falló la década pasada para evitar repetirlo. Además, los legisladores contemplan si darle a Bernanke un segundo mandato y si fortalecer o restringir el poder de la Fed como regulador financiero.

La Fed subió su tasa de interés de referencia para fondos federales —a la que los bancos se prestan entre sí a 24 horas— a 1% en 2003 cuando Alan Greenspan era presidente de la Fed y Bernanke era miembro del directorio de la Fed. Cuando la economía estaba débil y la deflación era una preocupación, la Fed subió las tasas gradualmente desde 2004. Bernake se convirtió en presidente en 2006.

Bernanke defendió la política de la Fed durante un discurso ante la Asociación Económica Estadounidense la semana pasada, y así admitió que las tasas de interés eran muy bajas pero agregó que la política "no parece haber sido inapropiada". Otros factores —se destaca una explosión de hipotecas exóticas y un fuerte flujo de efectivo que llegaba a EE.UU. desde el extranjero— fueron los motores cruciales de la burbuja inmobiliaria, indicó. "Las políticas de regulación y supervisión, más que las políticas monetarias, hubieran sido medios más efectivos de enfrentar el aumento en los precios de las casas", indicó.

El "problema básico" fue "el error" de subir las tasas de interés a corto plazo de forma demasiado lenta entre 2004 y 2006, afirmó Miles Kimball de la Universidad de Michigan. "Subirlas más rápidamente hubiera sido mejor".

"La apreciación de los precios de las casas fue sólo uno de los muchos indicadores que instaban a una política de tasas de interés que fuera más restrictiva" en 2004 y 2005, señaló Marvin Goodfriend de la Escuela de Negocios Tepper de Carnegie Mellon. Fue un economista del Banco de la Reserva Federal de Richmond, estado de Virginia, durante gran parte de ese tiempo.

Muchos economistas asumen una posición intermedia, argumentando que las tasas bajas jugaron un papel en la ampliación del auge inmobiliario, aunque podría no haber sido la principal razón. Algunos indicaron que las tasas bajas alentaron a los bancos a financiar los préstamos más riesgosos que Bernanke ubica en el núcleo de la crisis.

"Hay suficiente culpa para todos", dijo Martin Eichenbaum de la Universidad Northwestern, expresando una posición ampliamente difundida. "La laxa política monetaria ciertamente contribuyó al fácil financiamiento, lo cual fue un elemento de la burbuja".

En ambas encuestas, The Wall Street Journal le preguntó a los economistas si estaban de acuerdo o en desacuerdo con la siguiente declaración usada por Bernanke en su discurso para describir la posición de los críticos de la Fed. "La excesivamente fácil política monetaria de la Reserva Federal en la primera parte de la década ayudó a causar una burbuja en los precios de las casas en Estados Unidos, una burbuja cuyo inevitable colapso provee una gran fuente de las tensiones financieras y económicas de los últimos dos años".

La mayoría de los economistas en la encuesta, que sondea mensualmente a los economistas de Wall Street, corporativos y algunos académicos, estuvieron de acuerdo con la declaración. Allen Sinai, economista jefe de Decision Economics Inc., la incluyó en una larga lista de culpables. "La bajas tasas de interés, las innovaciones financieras en las hipotecas, la laxa regulación y la euforia especulativa".

Por su parte, The Wall Street Journal envió correos electrónicos a 68 miembros del programa de economía monetaria de la Oficina Nacional de Investigación Económica de EE.UU., un grupo que Bernanke lideró entre 2000 y 2002. Siete miembros del grupo son funcionarios públicos y no fueron incluidos en la encuesta, a la cual respondieron 27 miembros.

Muchos de los que respondieron fueron comprensivos con Bernanke.

"La 'burbuja' realmente no comenzó sino hasta 2005-2006, para ese momento la Fed ya había subido las tasas más o menos a niveles normales", dijo Kenneth Kuttner de Williams College. "Segundo, hay muchos momentos en los que se presentaron burbujas en ausencia de una política monetaria laxa y momentos en los que la política era laxa y no hubo una burbuja".

Fuente: WSJ