12 ene. 2010

Confiamos en China

por John Authers

Confiamos en China. Su apetito por los productos de otros países fue el motor de la recuperación de los mercados el año pasado. También se encuentra detrás de la mejora económica que han disfrutado varios países.

Pero el impacto global de las compras de China se está convirtiendo en motivo de polémica. Este fin de semana se conoció la noticia de que las importaciones de China registraron un nuevo récord en diciembre, superando ligeramente su máximo del verano de 2008. Las exportaciones chinas también aumentaron con solidez y se sitúan en la actualidad sólo un 4,4% por debajo de su máximo.

Esto debería ser coherente con lo que se conoce como comercio “de riesgo”. Desde que China lanzase su paquete de estímulo económico en plena crisis de 2008, ha sido un motor fundamental de los mercados mundiales. Las principales clases de activos se han movido en línea con las percepciones de riesgo –cuando los inversores sienten confianza, se venden dólares, y suben la renta variable y las materias primas–.

En esta ocasión, se han vendido dólares –tras los malos datos del empleo en EEUU conocidos el pasado viernes–, hasta alcanzar su nivel más bajo en casi un mes. Pero las bolsas estadounidenses y europeas han disfrutado de pocos beneficios. Los títulos chinos, que repuntaron antes que el resto para después estancarse, siguen por debajo de sus registros del pasado verano.

¿A qué se debe? La mejor explicación es que los mercados no están seguros ya de que la recuperación de China sea “algo bueno”. Las exportaciones chinas podrían estar desplazando a la competencia. Cabe señalar que las exportaciones alemanas y japonesas aún están muy lejos de sus máximos. No se trata, así, de una fuerza reflacionaria.

Entretanto, sus importaciones son principalmente de materias primas y productos básicos industriales. Eso es bueno para las economías industrializadas que sirven a China (como Taiwan) y para los exportadores de materias primas (como Brasil). Pero posiblemente lo sea demasiado, ya que ambos países han intentado limitar las entradas de liquidez.

El crecimiento de China es preferible a su contracción. Pero ahora que las compras chinas se han recuperado como muchos esperaban, parece que los mercados del resto del mundo se cuestionan si esto es lo que realmente quieren.

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