14 ene. 2010

Los dilemas éticos de Google en China

Por Jason Dean

BEIJING— El sorprendente anuncio de Google de que podría retirarse de China sigue a su largo debate interno debido a las implicaciones éticas de hacer negocios en ese país, un emprendimiento que ha obligado a la empresa estadounidense a realizar dolorosas concesiones a su adhesión pública a la libertad de información.

Google ingresó al mercado de China relativamente tarde. Comenzó al ofrecer una versión en chino de su sitio de búsquedas en 2000, pero no abrió oficinas en China hasta 2005 —años después de rivales como Yahoo Inc.— un retraso que le dio a su rival local Baidu.com Inc. tiempo para ganarse el dominio del mercado.

Altos ejecutivos de Google eran conscientes de la enorme oportunidad potencial en China, pero temieron que ingresar en el mercado pudiera estar en conflicto con su aura de "no ser malvado" y su meta mencionada a menudo de hacer que la información del mundo sea "accesible universalmente y útil". En intensas discusiones internas que duraron más de un año, ejecutivos de Google se debatieron sobre cómo reconciliar lo que se percibía como una necesidad empresarial de ingresar a China con sus principios.

Otras grandes empresas de tecnología ya habían recibido críticas por hacer caso de los pedidos del gobierno chino. Cisco Systems Inc. fue criticada por parte de partidarios de la libertad de expresión por venderle a China equipos que ayudan a los censores del gobierno a bloquear sitios Web. Activistas de derechos y políticos estadounidenses criticaron a Yahoo por ayudar a la policía china a identificar a un periodista chino que supuestamente usó su cuenta de e-mail de Yahoo para transmitir a un sitio Web los contenidos de una orden de gobierno secreta. El periodista fue sentenciado a diez años de prisión.

En 2002, Time Warner Inc. decidió abandonar una empresa conjunta en China que tenía planeada para su división America Online, y un alto ejecutivo afirmó que la empresa temía que reguladores pudieran pedir copias de los e-mails de los abonados.

Pero al final, el atractivo de China —el país ya tenía más de 100 millones de usuarios de Internet en 2005— resultó ser demasiado grande. En 2006, Google lanzó una versión especial de su sitio Web para China continental, google.cn, cuyos resultados fueron registrados para remover enlaces a sitios que al gobierno chino le parecieron políticamente objetables.

"Mientras retirar resultados de búsqueda no es coherente con la misión de Google, no dar información (o una experiencia de usuario muy degradada que es lo mismo que ninguna información) es más incoherente con nuestra misión", indicó un alto funcionario de Google en ese momento.

Muchas empresas extranjeras que operan en China tienen que enfrentar dilemas éticas, incluido cómo lidiar con corrupción penetrante y dónde poner un límite a cultivar las conexiones políticas que pueden ayudarlos a navegar el complejo terreno regulatorio del país.

Las empresas de medios, sin embargo, enfrentan decisiones más engañosas ya que operan en un área que es un coto tradicional del Partido Comunista Chino y enfrentan requerimientos políticos que entran en conflicto con su misión básica y sus valores.

En los últimos años, China intentó construir una industria comercial de medios, al darse cuenta de la importancia de la información para la economía nacional. A la vez, sin embargo, el Partido Comunista ve a los medios como una importante herramienta de control político, un pilar del Estado unipartidista que juega un rol crítico para preservar su control del poder.

Google y otras empresas de la información, al operar en el mercado chino doméstico, tienen que aceptar controles similares a los impuestos a sus colegas locales.

Aunque el sitio Web chino de Google respeta las regulaciones chinas, también ha sido objeto de medidas enérgicas por parte de las autoridades.

"Esta es la declaración mayor y más osada que haya hecho cualquier gran empresa estadounidense sobre este tema. La claridad con la que hoy dijeron que hay un límite para lo que soportarán en China, o en cualquier otro régimen en el mundo, es impresionante", indicó John Palfrey, profesor de la Escuela de Leyes de Harvard, quien sigue temas de libertad en Internet.

—Loretta Chao y Andrew Browne contribuyeron a este artículo.

Fuente: WSJ