25 ene. 2010

La lucha por confirmar a Bernanke perjudica a la Fed

Por Jon Hilsenrath y Sudeep Reddy

Los vientos políticos parecen estar soplando a favor de Ben Bernanke, que necesita 60 votos en el Senado para ser confirmado en un segundo período al frente de la Reserva Federal de Estados Unidos. Pese a la intensa campaña desplegada por la Casa Blanca, sin embargo, su confirmación no está garantizada.

Cualquiera que sea el desenlace, la batalla por confirmar a Bernanke ha perjudicado la influencia y la percepción de independencia de la Fed.

Bernanke es más que el rostro público y motor de las decisiones de la Fed. Es considerado como la marca del banco central, la voz inteligente, honesta y estoica más capacitada para defender las decisiones de los últimos dos años ante un Congreso y un público escéptico. Incluso si el Senado apoya a Bernanke esta semana, las ásperas críticas y dudas que han precedido al voto podrían perjudicar su credibilidad pública. La batalla también dificulta la campaña de la Fed de presentarse como una entidad inmune a las presiones políticas y, por ende, libre para aumentar las tasas de interés cuando estime conveniente, aunque sea impopular.

Afortunadamente para Bernanke, su apoyo dentro del gobierno de Barack Obama y al interior de la Fed es sólido. Pero mientras más se prolongue la batalla, más podría interferir con la capacidad del banco central de comunicarse de modo efectivo. Un vistazo a tres escenarios posibles:

Una resolución expedita. Es lo mejor que le puede pasar a Bernanke y el escenario que muchos analistas estimaban más probable en la tarde del domingo. El Senado lo confirmaría antes de que expire su mandato el 31 de enero. Luego, Bernanke seguiría desmantelando los programas de emergencia lanzados para apuntalar el sistema financiero y diseñando una estrategia para subir las tasas de interés ante la recuperación de la economía, algo que al menos tardaría unos meses. Mientras tanto, Bernanke seguiría resistiendo la presión del Congreso para intensificar su supervisión de la política monetaria de la Fed y para quitarle sus facultades para supervisar los bancos.

"No se trata tanto de la persona sino de la institución", dice Vincent Reinhart, un ex alto funcionario del banco central. "La Fed es el blanco de mucha frustración y los políticos tendrán que alinearse con esa frustración de los electores. Vienen cambios y es mejor que la Fed empiece a entenderlo".

El limbo. El Senado podría no votar de aquí al fin de la semana. Si eso sucede, lo más probable es que el vicepresidente de la Fed, Donald Kohn, asuma la presidencia de la Junta de la Reserva Federal, mientras Bernanke se sigue desempeñando como miembro de la junta porque su mandato como gobernador se extiende hasta 2020.

El comité de política monetaria de la Fed, el Comité Federal de Mercados Abiertos, que incluye a los presidentes de los 12 bancos regionales de la Fed y a miembros de la junta, probablemente elija a Bernanke como su presidente cuando se reúna el martes. Aunque este desenlace confundiría al público, dentro de la Fed se considera una opción viable por un tiempo y no causaría ningún cambio de política. De todos modos, un limbo prolongado debilitaría la capacidad de la Fed de mandar señales claras y creíbles a los mercados sobre la dirección de las tasas de interés.

Un nuevo presidente. Si Bernanke no es confirmado por el Senado o se retira, la Casa Blanca sacaría a relucir una lista preparada el año pasado cuando estaba considerando la permanencia de Bernanke al frente de la Fed. Necesitaría alguien capaz de dirigir la economía, tranquilizar a los mercados y conseguir la aprobación del Senado.

Entre los candidatos figuran Janet Yellen, presidenta del Banco de la Reserva Federal de San Francisco, que es considerada una paloma, alguien más preocupado por el desempleo actual que por la inflación de mañana; Lawrence Summers, el brillante y polarizador asesor económico de la Casa Blanca; Roger Ferguson, el ex vicepresidente de la Fed y actual presidente ejecutivo de un fondo de pensiones; Alan Blinder, un ex vicepresidente de la Fed que ahora es profesor en la Universidad de Princeton; y Christina Romer, la presidenta del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca.

En cualquiera de estos escenarios, los inversionistas probablemente verán las decisiones de la Fed con escepticismo.

El débil apoyo brindado a Bernanke por Harry Reid, el líder de la mayoría demócrata en el Senado, podría ser un indicador de lo que se avecina. "Para merecer la confirmación, el presidente Bernanke debe redoblar sus esfuerzos para asegurar que las familias puedan acceder al crédito que necesitan para comprar o mantener su vivienda, enviar a sus hijos a la universidad o formar un pequeño negocio", dijo Reid el viernes. "Fue una declaración horrorosa", dice David Zervos, director de estrategia de renta fija del banco de inversión Jeffries Inc. "Fue como decir que si eres confirmado me debes una".

Fuente: WSJ