27 ene. 2010

Trichet critica a los bancos y le da un espaldarazo a Bernanke

Por Brian Blackstone y Matthew Karnitschnig

FRANCFORT—El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, ofreció su respaldo, con reservas, a un plan de Estados Unidos para limitar el tamaño y las actividades de los grandes bancos. Recalcó, sin embargo, que tales propuestas deben ser coordinadas de forma global.

En una entrevista con The Wall Street Journal en su oficina en el piso 35 del BCE en el centro de Fráncfort, Trichet también exhortó a los legisladores estadounidenses a que mantengan a Ben Bernanke por un nuevo período al frente de la Reserva Federal. Señaló que tiene a Bernanke "en muy alta estima", un apoyo público poco común de un banquero central que resguarda celosamente su independencia de la política.

Los planes de reforma bancaria que la Casa Blanca presentó la semana pasada "van en la misma dirección que nuestra propia postura, es decir asegurar que el sector bancario se concentre en financiar la economía real", dijo Trichet, de 67 años, en sus primeras declaraciones públicas sobre la propuesta.

El plan del presidente Barack Obama fijaría límites a la participación de mercado de las mayores firmas financieras y restringiría las operaciones de corretaje de los bancos con recursos propios.

Varios países europeos, incluyendo Alemania y Francia, han insistido en la necesidad de alcanzar un consenso internacional sobre un nuevo marco regulatorio para el sistema bancario. La postura europea, en todo caso, ha hecho hincapié en forzar a los bancos a aumentar su capital en lugar de restringir sus actividades.

Aunque Trichet indicó que el BCE estaba "examinando [las propuestas de Obama] con gran cuidado", algunos analistas se preguntan si Alemania y Francia, los miembros más influyentes de la zona euro, apoyarán reformas que pueden debilitar a sus propios bancos universales, Deutsche Bank AG y BNP Paribas SA.

La mala memoria de los bancos

Trichet, quien viaja el miércoles a Davos, Suiza, para asistir al Foro Económico Mundial, instó a los banqueros de todo el mundo a recordar su rol en la creación de la mayor crisis financiera mundial desde la Gran Depresión y quién acudió al rescate.

Algunas instituciones financieras ven un retorno a la normalidad "y han olvidado que los gobiernos pusieron sobre la mesa más de 25% del PIB en riesgo para los contribuyentes y que grandes bancos centrales implementaron medidas poco convencionales, que han sido absolutamente extraordinarias", aseveró Trichet.

Los bancos, añadió, necesitan apuntalar sus finanzas al emitir nuevas acciones cuando sea posible, provisionar una parte "significativa" de sus ganancias y corregir las prácticas de remuneraciones para que el sector pueda "hacer su trabajo, que es financiar de manera apropiada la economía real".

En cuanto al problema más grave que afronta el BCE —la crisis financiera y económica en Grecia— Trichet sostuvo que Atenas cumplirá su reciente promesa de limitar a la brevedad el creciente déficit fiscal, pese a los duros recortes de gasto que conllevará.

"Es lo que el gobierno se ha comprometido a hacer", dijo Trichet cuando se le consultó si un país con un enorme gasto público como Grecia podría realmente alcanzar sus ambiciosas metas de reducción del déficit. "Confío en que no es sólo realista, sino necesario en las exigentes circunstancias actuales tomar las decisiones correctas para alcanzar el objetivo". Grecia ha indicado que reducirá su déficit de casi 13% del PIB en 2009 a menos de 3% para 2012.

Muchos inversionistas y economistas dudan de que el ambicioso cronograma sea viable y las diferencias, o spreads, entre los rendimientos de la deuda soberana de Grecia y alternativas más seguras como los bonos del gobierno alemán se han disparado.

Grecia representa sólo una fracción de la economía de la zona euro, pero su crisis económica ha generado temores de que sus problemas podrían expandirse a otros países con creciente déficits fiscales, como Irlanda, España y Portugal. Alemania y otros miembros de la zona euro han presionado a Atenas para que sanee sus finanzas.

Fuente: WSJ