15 feb. 2010

El principal economista de FMI propone mayores techos inflacionarios para evitar una nueva crisis

Por Bob Davis

El principal economista del Fondo Monetario Internacional, Olivier Blanchard, dijo que los directivos de los bancos centrales deberían considerar imponer tasas de inflación mayores a las que fijan hoy en día con el fin de aminorar las proabilidades de repetir una recesión several como la actual.

Blanchard, macroeconomista con licencia del Instituto Tecnológico de Massachusetts, dice que la desaceleración económica global expuso una serie de fallas en política macroeconómica, particularmente una dependencia en las tasas de interés para gestionar las economías. Aunque Japón había experimentado un bajón de una década de duración, a pesar de una baja inflación, "la mayoría de las personas se convencieron de que los japoneses no sabían lo que estaban haciendo", dijo Blanchard en entrevista.

En un nuevo informe, escrito en colaboración con otros dos economistas del FMI, Giovanni Dell'Ariccia y Paolo Mauro, Blanchard señala que los encargados de la política económica necesitan considerar soluciones radicalmente diferentes para lidiar con las grandes crisis bancarias, las pandemias o los ataques terroristas. Específicamente, el documento del FMI sugiere apuntar hacia una inflación más alta en "épocas normales para incrementar el campo de maniobra en el que la política monetaria se mueve para reaccionar a crisis de tal magnitud. Los bancos centrales deberían buscar una inflación del 4% en lugar del 2% que la mayoría trata de alcanzar actualmente, señala el documento.

A una tasa inflacionaria del 4%, dice Blanchard, las tasas de interés de corto plazo en las economías apacibles serían de alrededor del 6% o 7%, dándole a los bancos centrales mucho más maniobra para bajar las tasas antes de que éstas lleguen a casi cero, tras lo cual ya es prácticamente imposible reducir más las tasas a corto plazo.

"Ahora nos damos cuenta de que si hubiéramos tenido unos cuantos cientos de puntos base extra" –un punto base es la centésima parte de un punto porcentual- "como colchón, eso nos hubiera ayudado" a combatir la crisis actual, dice Blanchard. "Hubiera sido buenísimo empezar con una tasa nominal más alta. Y la única manera de llegar hasta ahí es con una inflación mayor".

Durante décadas, el FMI ha presionado a los países a reducir sus niveles de inflación y considera como uno de sus mayores logros su éxito en convencer a los gobiernos de África, Latinoamércia y otros a abandonar la idea que pueden inflar su camino hacia la properidad. Pero Blanchard dice que el FMI debería tomar la delantera en reconsiderar lo que sea necesario ahora que el mundo vive la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial.

Al recordar los errores incurridos y que condujeron a las altísimas tasas de inflación en los 70s y los 80s, es poco probable que la mayoría de los bancos centrales adopten rápidamente el consejo del FMI. Siguen convencidos de mantener baja la inflación, y el convencer a los mercados de que así lo harán es muy importante. John Taylor, un especialista en política monetaria de la Universidad de Stanford que trabajó en el departamento del Tesoro durante el gobierno de Bush, dice que la inflación podría ser difícil de contener si se aumenta la meta objetivo. ¨Si dices que será del 4%, ¿por qué no del 5% o del 6%?" dice Taylor. "Hay algo que la gente entiende por inflación cero".

Blanchard argumenta que no hay mucha diferencia entre mantener la inflación en 2% o en 4%. Las categorías tributarias podrían ajustarse de modo que una mayor inflación, en sí misma, no implique que los contribuyentes paguen impuestos más altos. Los bonos ajustados a la inflación podrían proteger a los inversionistas. El documento del FMI señala la posibilidad de que la inflación podría aumentar si los gobiernos empiezan a ajustar los salarios automáticamente a la inflación, "pero sigue quedando la duda de si estos costos van a sobreponderar los beneficios potenciales" de evitar tasas de interés cero.

El nuevo documento, titulado "Rethinking Macroeconomic Policy," (Repensando la política macroeconómica) también recomienda que los bancos centrales utilicen toda su artillería regulatoria para reventar burbujas de activos antes de que se vuelvan peligrosamente grandes. El depender exclusivamente en el aumento de las tasas de interés para lograrlo corre el riesto de dañar la economía como un todo, algo que ha expresado con anterioridad el jefe de la Reserva Federal Ben Bernanke.

Fuente: WSJ