24 may. 2010

El coste de la reforma bancaria estadounidense

por Lex Column

¿En qué medida se verán afectados los bancos estadounidenses por la reforma financiera? Asumamos que la propuesta más dura termina convirtiéndose en ley. Asumamos también que se acepta el impuesto a la banca para cubrir los costes del programa de compra de activos tóxicos (TARP), lo que supone otro golpe del 3% para los beneficios globales de 2012, según Morgan Stanley.

De hecho, este último impuesto puede ser el más gravoso para Wall Street. Aún así, juntos, los movimientos cuadran. El próximo paso de importancia probablemente sea la legislación sobre derivados. Los derivados representan hasta la mitad de los ingresos por operaciones. El aumento de la transparencia de las transacciones tanto antes como después de las negociaciones reducirá el volumen y los márgenes. Para los bancos más importantes en este negocio, los analistas calculan una caída de entre el 2% y el 10% en los beneficios sólo con este cambio. Sin embargo, cualquier medida que se tome para restringir el comercio de contratos de cobertura frente al impago de créditos podría tener un impacto mayor.

La llamada norma Volcker resultaría ligeramente menos preocupante. El comercio con capital propio no es tan rentable a largo plazo como muchos piensan, pero si también se obliga a los bancos a dejar de invertir en hedge fund y capital riesgo, los beneficios normalizados podrían caer, según Goldman Sachs, cerca de un 2%. El siguiente en la lista, es el 1% que podría derivarse del aumento del coste de los seguros de depósito y de la serie de medidas de protección al consumidor, por ejemplo en relación a las comisiones por las tarjetas de crédito. Además, si los mercados llegan realmente a creer que se permitirá la quiebra de los grandes bancos, las posibles rebajas de los ráting elevarían los costes de la financiación.

Pero incluso aunque hasta una quinta parte de los beneficios después de impuestos se vea amenazada, los bancos más expuestos disponen de dos importantes cartas que pueden jugar para compensar esta situación. Morgan Stanley calcula que el ahorro de capital conseguido al ser obligados a separar los negocios peligrosos podría mitigar hasta la mitad del coste de las reformas. El resto podría cubrirse con las ratios de compensación. En el caso de que se suavizase la ley, introduciéndola progresivamente a lo largo de varios años, la absorción podría resultar mucho más sencilla.

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