1 jul. 2010

Siete lecciones que el Mundial puede dejarles a los inversionistas

Por Brett Arends

Del Mundial se pueden aprender muchas cosas, y no sólo de fútbol. Mientras veía los partidos me empecé a dar cuenta de cuántas similitudes tiene con el mercado bursátil, y cómo el campeonato puede enseñar una o dos cosas útiles para ganar dinero.

¿No me cree? Aquí tiene siete lecciones que el deporte más popular del planeta le puede enseñar sobre el juego del dinero:

1. No se sorprenda de las "sorpresas".

¿Quién habría imaginado que Francia, finalista hace cuatro años, se iría a casa humillada? ¿Que Inglaterra empataría con Argelia? ¿Que Suiza le ganaría a España?

Sin embargo, estas "sorpresas" ocurren en muchas ocasiones.

Hace muchos años, cuando escribí un libro sobre apuestas de futuros en fútbol, un importante corredor de apuestas de Londres me dijo que su firma ganaba mucho dinero en eventos improbables de este tipo. Los apostadores, dijo, por lo general subestiman las probabilidades de un resultado imprevisto.

Y es lo mismo en el mundo de las inversiones. Nassim Nicholas Taleb llama a los eventos improbables "cisnes negros". Como dijo una vez el novelista británico P.G. Wodehouse "nunca confunda lo inusual como lo imposible". NO hace mucho tiempo, parecía imposible que, por ejemplo, Lehman Brothers o General Motors se declararan en bancarrota.

Como hemos visto en los últimos años, lo inusual ocurre. La única cosa sorprendente es que tanta gente se sorprenda.

2. Se necesita una defensa sólida.

En fútbol hay un dicho: "Sólo se tarda un segundo en meter gol". Pero como el desdichado portero inglés, Robert Green, podría alegar después de su error infantil contra Estados Unidos la semana pasada, la verdad es ligeramente diferente.

Sólo se tarda un segundo en dejarse meter un gol. Meter otro en la otra portería puede tardar una eternidad.

Los inversionistas saben cómo se siente. Las ganancias de una brillante operación pueden desaparecer en un momento por un descuido.

El ataque, es decir intentar ganar dinero, es mucho más emocionante que la defensa, es decir, tratar de no perderlo. Pero la gestión hábil de fondos comienza al revés. Después de todo, se necesita una ganancia del 100% para recuperarse de una pérdida del 50%. O como dirían los inversionistas: regla número uno, que no le metan un gol. ¿Regla número dos? Nunca olvide la regla número uno.

3. Piense globalmente.

El Mundial es una de las escasas ocasiones en que los aficionados se olvidan de sus obsesiones con eventos deportivos, jugadores y equipos locales y comienzan a prestar más atención a todo lo demás.

Si, es cierto que usted apoya a su país, los japoneses apoyan a Japón, y así los demás. Pero todo el mundo se que los titanes del deporte son combinados nacionales como el argentino, el portugués o el brasileño. Pero de todas formas, todos estamos mirando.

Los inversionistas necesitan aprender el mismo truco. "La predisposición local" se ha considerado desde hace tiempo como un gran problema en muchos portafolios. La mayoría de la gente tiene demasiado dinero invertido en sus mercados bursátiles locales. Varios estudios muestran que los inversionistas estadounidenses por lo general mantienen más del 80% de su cartera en acciones estadounidenses. Según el Investment Company Institute, menos de la mitad de los hogares que invierten en fondos de inversión posee un fondo con inversiones en el extranjero.

Esto no tiene sentido. Usted ya ha apostado fuerte por su economía local —su vivienda, empleo y red de apoyo están todos a la vuelta de la esquina. Por ejemplo, para los estadounidenses, su país tan sólo representa una tercera parte de los mercados bursátiles mundiales por valor, por lo que si se limita al mercado nacional se está perdiendo dos terceras partes de la acción.

Invertir globalmente amplía sus apuestas y le concede una máxima diversificación. Un reciente informe de AQR Capital Management reveló que un portafolio global ha dado por lo general mayores ganancias a largo plazo a los inversionistas y menos problemas a corto plazo.

4. Que no le ciegue la esperanza.

Entiendo que alguien de Corea del Norte decida animar a Corea del Norte (0 partidos ganados de 3 jugados, 12 goles encajados), independientemente de lo mal que juegue el equipo. Después de todo, es su país.

Lo que no entiendo es a los inversionistas que se aferran a las inversiones horribles, esperando y rezando que la mala gestión, la mala estrategia y los malos productos produzcan de alguna manera un buen resultado. Tener esperanza no es lo mismo que esperar. A menos que trabaje en la compañía, nadie necesita quedarse con sus acciones en Washington Mutual o Fannie Mae o General Motors. Si no le hacen feliz, deje de quejarse o de rezar. Venda.

5. La paciencia gana.

Una vez más, el equipo de Inglaterra ha sido una monumental decepción para sus aficionados. Yo solía vivir en Inglaterra y ver cómo ocurría esto, exactamente cada cuatro años. ´

La leyenda brasileña del fútbol Pelé explicó en una ocasión el problema a un reportero de la televisión británica. Inglaterra, dijo, necesitaba desarrollar paciencia en el terreno de juego.

Y no son los únicos. Son demasiados los equipos que intentan el gol por la vía rápida, lanzando el pelotazo hacia el área contraria esperando un golpe de suerte. Los grandes equipos —especialmente los brasileños— usan una estrategia diferente. Brasil es famoso por pasar el balón decenas de veces, esperando el momento adecuado para patear. Funciona.

Y es lo mismo en el mercado bursátil, calificado en una ocasión por Warren Buffett —posiblemente el Pelé de las inversiones— como un mecanismo eficaz para transferir dinero de la persona activa a la persona paciente. Al igual que la mayoría de los grandes inversionistas, Buffett se lo tomará con gran calma, esperando su oportunidad para marcar. Es un plan mejor.

6. Controle su margen de seguridad.

Los eslovenos parecían bastante cómodos después de contar con una ventaja de dos goles sobre EE.UU. a mitad del partido entre ellos. Pero al final, tuvieron suerte de empatar. Este tipo de cambios de fortuna ocurren siempre. Uno no se puede relajar. Casi cualquier cosa puede suceder.

Ben Graham, el padrino de la prudente inversión de "valor", llegó a una conclusión similar sobre su cartera tras el colapso bursátil de 1929. Los precios de las acciones se desplomaron mucho más de lo que se creía posible. (Los inversionistas en bienes raíces en los últimos años han tenido experiencias similares). Debido a ello, Graham volcó su atención al concepto de "margen de seguridad", recomendando a los inversionistas que compraran acciones cuando se encontraran al menos a una tercera parte por debajo de su valor intrínseco. Por si acaso.

7. No deposite todas sus esperanzas en los árbitros.

Los reguladores financieros —incluyendo la Comisión de Bolsa y Valores (SEC), el Departamento del Tesoro y la Reserva Federal— se han visto sometidos a fuertes críticas durante la crisis financiera, y con razón. No creían que habría una burbuja inmobiliaria. No sabían que los bancos estaban jugando al juego del cubilete y la bolita con sus estados contables. No sabían lo que realmente estaba pasando en el mercado de derivados. La lista da pena.

Pero si quieren sentirse mejor consigo mismos, deberían ver algunos de los partidos del Mundial. Algunos de los arbitrajes han sido simplemente increíbles. El árbitro Koman Coulibaly —un novato en la Copa del Mundo— se ha quedado fuera de la segunda ronda tras su polémica decisión de anular un gol a Estados Unidos que impidió a los estadounidenses derrotar a Eslovenia, sin mencionar los errores arbitrales que perjudicaron a Inglaterra y México. No fue la única controversia del Mundial. Y si nos guiamos por la experiencia, tampoco será la última. Las decisiones dudosas de los árbitros son una constante del fútbol como lo son del mercado bursátil. En cuanto a Coulibaly y sus colegas, quizás les podamos encontrar un trabajo en Wall Street… como reguladores.

Fuente: WSJ