28 jun. 2010

Para los grandes bancos, la reforma financiera pudo ser peor

Por Randall Smith y Aaron Lucchetti

Podría haber sido peor.

Después de semanas de forcejeos en el Congreso de Estados Unidos los mayores bancos de Wall Street parecen haber evitado algunas de las cláusulas más severas de la versión del Senado, la cual fue aprobada en mayo.

Firmas entre las que se encuentran J.P Morgan Chase & Co., Goldman Sachs Group Inc. y Morgan Stanley tenían mucho que perder bajo los nuevos límites a los riesgosos derivados y el corretaje con sus propios fondos. Pero sus acciones subieron más de 3% el viernes a medida que los inversionistas se mostraron reconfortados por las excepciones a esos límites.

"No hay forma de ver a esta ley como positiva para el sector financiero. Pero podría haber sido mucho peor", dijo el analista Jaret Seiberg de el grupo de investigación de Concept Capital en una nota a sus clientes.

Las reglas propuestas respecto al corretaje con recursos propios y el uso de derivados, los cuales son contratos atados al valor de otros activos fueron limitadas, con la adición de excepciones sustanciales. La ley busca evitar que los bancos recorten las inversiones riesgosas con su capital.

Para los grandes bancos como J.P. Morgan y Goldman, la ley impone un tope de 3% en el capital que puede ser invertido los riesgosos fondos de cobertura, firmas de capital privado y fondos de bienes raíces, lo que se conoce como la regla Volcker. Pero los bancos podrán continuar gestionando los fondos, los cuales generan buenas utilidades.

En Goldman, el tope de 3% podría requerir que la firma recortara sus inversiones totales en esos fondos de US$15.400 millones a US$2.100 millones, según un fuente. Pero la ley permite hasta siete años para desmantelar estas inversiones y más tiempo aún para las inversiones ilíquidas.

Por su parte, J.P. Morgan es dueña del fondo de cobertura Highbridge Capital Management, el cual cuenta con cerca de US$21.000 millones bajo gestión. Ejecutivos del banco dicen que J.P. Morgan podrá mantener a Highbridge bajo las nuevas reglas, debido a que contiene dinero de los clientes, no fondos del bancos.

Morgan Stanley también enfrenta la posible venta de algunas de algunas de sus inversiones en fondos de cobertura, firmas de capital privado y bienes raíces, los las cuales sumaban cerca de US$4.600 millones para finales del primer trimestre, o 9% de sus US$50.100 millones de capital Tier-1, una medida del amortiguamiento de los bancos contra las pérdidas. Para ubicarse en el rango requerido por la nueva ley, Morgan tendrá que vender cerca de US$3.000 millones de sus inversiones.

Tanto Goldman como Morgan también podrían desmontar su estatus como holdings bancarios, aunque ninguna de las dos firmas ha dicho que está considerando tan medida.

Algunas cláusulas de la regla Volker que prohibieron el corretaje con recursos propios también incluyeron excepciones para permitir que las firmas tengan deuda respaldada por el gobierno como los bonos del Tesoro, así como para que tengan cobertura sobre sus propias exposiciones y se involucren en más corretaje relacionado con los clientes.

Morgan probablemente necesitará escindir o vender su negocio de corretaje con recursos propios, conocido como PDT, el cual representa cerca de 2% de sus ingresos totales, dijeron fuentes al tanto. Tendrá varios años de plazo para hacerlo y los reguladores tendrán cierta influencia sobre qué necesita ser movido y cuándo. Goldman probablemente reducirá también su negocio de corretaje con recursos propios, el cual se cree que aporta 10% de sus ingresos.

La versión adoptada el viernes no requerirá que las firmas separen a los derivados menos riesgosos, incluyendo tasas de interés y cambio de divisas en unidades independientes que requerirían más capital. Sólo los contratos ligados a ciertos commodities riesgosos, acciones y seguros contra la cesación de pagos en deuda que no tenga grado de inversión tendrán que residir por fuera de sus unidades de banca.

El acuerdo final fue "mejor a lo esperado" por los grandes bancos, dijo la analista Betsy Grasek de Morgan Stanley, quien dijo que algunos inversionistas temían que "la mayoría" de los derivados se vieran afectados por la ley.

Timothy Ryan, presidente de la Asociación de la Industria de Valores y Mercados Financieros, un grupo de la industria, indicó que hay más de 200 puntos en la ley cuyos detalles quedarán en manos de los reguladores. "Lo cierto aquí es que esta saga va a continuar", dijo Ryan.

Ernie Patrikis, un socio de la práctica de asesoría a bancos del bufete White & Case LLP y ex consejero general del Banco de la Reserva Federal de Nueva York dijo que "para mi la ley comenzó como algo horrendo. Ahora es apenas horrible".