20 sept. 2010

Para contrarrestar el dólar, los islámicos de Malasia acuñan monedas de oro

Por James Hookway

KOTA BHARU, Malasia—Umar Vadillo entra a la habitación de un hotel aquí en el norte de Malasia con varias pilas de monedas de oro y plata en las manos y arrojándolas sobre una mesa de café dice: "Esto es lo que significa ser libre".

Hace unos 25 años, este español convertido en musulmán se unió a otros practicantes de su religión europeos para encontrar un sustituto del dólar estadounidense y otras divisas. Según ellos, determinar el precio de los bienes en dólares es injusto.

Muchos países obtienen el total de sus ingresos de recursos limitados como el petróleo y otros minerales, mientras que Estados Unidos y otros países pueden pagar por ellos imprimiendo billetes, especialmente después de que Richard Nixon ayudara a romper la dependencia histórica del mundo occidental del oro como medida de valor, sacando en 1971 a EE.UU. del llamado "patrón oro".

En agosto, la solución de Vadillo cobró forma cuando el gobierno musulmán del estado de Kelantan, en Malasia, se asoció con él para introducir dinares de oro al estilo islámico como moneda alternativa.

En la capital del estado, Kota Bharu, Vadillo y el gobierno local han persuadido a más de mil comercios para que peguen adhesivos en sus vitrinas que indiquen que se aceptan las monedas. La gente también puede pagar los impuestos y los recibos del agua con monedas de oro y plata en vez de con billetes.

Muchas personas tienen dudas sobre el dólar, así como otras monedas que no están respaldadas por oro o plata. Estadounidenses seguidores del movimiento libertario como Ron Paul con frecuencia piden la reintroducción del patrón oro, argumentando que la capacidad de la Reserva Federal (el banco central de EE.UU.) para imprimir dinero provoca inflación y destruye el ahorro.

Los que son optimistas acerca de las posibilidades del oro han desarrollado todo un culto de seguidores entre los inversionistas que creen que los metales preciosos son el único refugio fiable en tiempos económicamente inestables.

Si se está creando una utopía entre los seguidores del oro, se está gestando en lugares inesperados del mundo musulmán como Kelantan. Esto se debe a que algunos pensadores islámicos enseñan que usar monedas cuyo valor es declarado por los gobiernos es una forma de usura.

Pero con la economía mundial dando señales de inestabilidad, algunos piensan que también existe un fuerte incentivo financiero para cambiar a dinares de oro y monedas de plata conocidas como dirhams.

Una emisión inicial valorada en US$640.000, incluyendo monedas de un dirham (hecho de plata equivalente a US$4 a los precios actuales) y de un dinar (US$189), se agotó rápidamente, lo que llevó a los líderes políticos de Malasia a confirmar que la moneda oficial del país seguía siendo el ringgit, que equivale a unos US$0,32.

"El oro es dinero porque la gente así lo decidió. El papel es dinero porque los gobiernos así lo decidieron", dice Peter Schiff, presidente de Euro Pacific Capital Inc., una corredora de divisas de Connecticut, que no tiene mucha fe en el dólar. "Pero, ¿qué pasa si la gente deja de confiar en los gobiernos, especialmente el de EE.UU.?"

Esta última cruzada para librar al mundo de dólares en realidad se inició en tierras de Adam Smith, en Escocia, donde un aspirante a actor llamado Ian Dallas que se convirtió al islam estableció su propia secta, los Murabitun.

Dallas, hoy de 79 años y quien adoptó el nombre de Abdalqadir al-Sufi, empezó a trabajar junto con sus seguidores en la creación de una moneda islámica para sustituir el dólar y ayudar a acelerar el colapso del sistema financiero occidental basado en el crédito. Cuando Vadillo se unió a la misión, los Murabitun afinaron su ideología y empezaron a acuñar dinares de oro, la moneda utilizada en los primeros tiempos del islam.

"La gente se reía de nosotros", dice Dallas, quien ahora vive en Sudáfrica. "Pensaban que íbamos a volver al pasado. Ahora, el ambiente ha cambiado".

Establecidos economistas se muestran escépticos sobre la rapidez con que los malasios adoptarán el dinar. Tim Condon, economista jefe para Asia de ING en Singapur, considera a los entusiastas del oro "maniáticos monetarios", y señala que, en gran medida, los bancos centrales de todo el mundo han logrado contener los peores estragos causados por la inflación.

El papel moneda también puede ayudar a las economías a evitar difíciles períodos deflacionarios, que algunos economistas asocian con divisas rígidamente respaldadas con oro.

En cualquier caso, conseguir que la gente utilice dinares y dirhams de forma regular no es fácil, y ya se empiezan a apreciar algunos problemas en Kota Bharu.

Fuente: WSJ