15 feb. 2011

La fiebre del oro sigue… pero ¿hasta cuándo?

Por Russell Pearlman

Gene Allen sabe bastante de oro… del color oro. Es copropietario de una compañía de pintura industrial y el color oro brillante es particularmente popular con algunos de sus clientes. Como inversionista, sin embargo, Allen no tocó al oro durante décadas. Y por buenas razones: Allen, de 56 años recuerda que el precio del oro cayó durante 20 años.

"No sabía cómo invertir en oro, y ninguno- de los banqueros con los que trataba tampoco sabía", dice.

Su asesor financiero era igual de tímido, hasta comienzos de este año, cuando cambió su opinión y alentó a Allen a comenzar a comprar.

Así que en forma renuente puso US$150.000 de su portafolio en las nuevas monedas de oro de American Eagle. Ya obtuvo una ganancia decente con la inversión pero no está exactamente contento con ella. El valor del oro probablemente subirá, pero "es más que nada una cobertura", dice.

Si usted sigue los mercados, sabe que la obsesión estadounidense del momento es un viejo amigo muy brillante. Aunque el precio del oro ha bajado un poco últimamente, aún está en niveles récord, llevando a todo el mundo, desde administradores de fondos de cobertura hasta peluqueros, a hablar sobre el metal amarillo.

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No es sólo conversación. Los estadounidense crecientemente quieren su reserva personal y están comprando monedas, barras y lingotes a un ritmo acelerado y guardándolo en bóvedas, escondites seguros y otros lugares percibidos como más seguros que una caja de zapatos. Durante el año pasado, los estadounidense compraron más de 100 toneladas de oro, gastando en él alrededor de US$81 millones semanales. Eso no incluye los miles de millones invertidos en fondos que cotizan en bolsa que hacen el seguimiento del precio del oro.

Pero esta no una fiebre del oro típica y ni siquiera un frenesí tradicional de inversión. Sí, la gente está comprando oro en cantidades récord, pero en muchos casos no se sienten bien respecto a ello.

Algunos están enojados por haberse perdido los masivos incrementos del precio durante la década pasada y están preocupados por haber comprado demasiado tarde. Otros temen que serán objeto de robos o estafas o que serán considerados chiflados por amigos y vecinos.

Algunos asesores financieros se sienten avergonzados de incluso hablar sobre oro. "Yo no pensaba que el oro fuera a ser una buena inversión y resultó ser una gran inversión", dice Dennis R. Marvin, un planificador financiero en las cercanías de Cleveland que solamente a regañadientes comenzó a recomendar la compra de oro en 2009.

Aquí hay una mirada a los factores que hicieron que el oro pasara de ser bueno a ser excelente y a otros que podrían hacer que caiga nuevamente.

El 25 de agosto de 1999, el oro costaba US$252,55 por onza, el precio más bajo en 20 años; hoy opera a más de cinco veces ese precio. Sin embargo, ha llevado mucho tiempo que el público entrara al frenesí del oro. Tan recientemente como en 2007, los estadounidenses compraron 17 toneladas de oro para invertir, por un valor de US$370 millones, solo un poco más de dinero de lo que se gastó el año pasado en tiquetes para ver Spider-Man 3.

¿Qué fue lo que cambió? En primer lugar, muchos estadounidenses perdieron la confianza en otros activos luego de la crisis financiera de 2008. El oro tiende también a tener un buen desempeño durante las crisis geopolíticas: su valor subió luego de los ataques del 11 de septiembre de 2001 y ha tenido alzas luego de noticias particularmente malas de Irak, Medio Oriente y Corea del Norte.

El valor del oro también está ligado al dólar estadounidense. Cuanto más débil está la divisa, más alto será el valor del oro. Y quienes proponen invertir en oro sienten que el enorme déficit del gobierno, que se espera que llegue a US$1.5 billones (millones de millones), combinado con la política de la Reserva Federal de mantener las tasas de interés extremadamente bajas, va a provocar que el dólar se desplome, disparando la inflación. "El oro es una apuesta contra Ben Bernanke. Es un apuesta contra el gobierno", dice Bill Bonner, fundador del boletín financiero "The Daily Reckoning".

Algo que quizás sea tan importante es que ahora invertir en oro es más simple, gracias a los fondos que permiten a los inversionistas hacer el seguimiento del metal como que fuera una acción. Los fondos que cotizan en bolsa dedicados al oro no existían en Estados Unidos hasta 2004 pero ahora tienen más de US$50.000 millones en activos. Los inversionistas que compran acciones en estos fondos ni siquiera ven el metal: gran parte de él está almacenado en bóvedas dispersas por el Reino Unido y por Suiza. Los asesores financieros en todo el país han adoptado estos fondos; son una de las más fáciles maneras de atraer clientes al metal, dice Greg Gilbert, un asesor financiero con base en Atlanta que trabaja para Ronald Blue &Co.

Además, el oro no es caro, según una perspectiva histórica, si se le compara con las acciones , de acuerdo con la firma de investigaciones Leuthold Group. Algunos inversionistas con muchos recursos han construido enormes posiciones en oro. Paulson &Co.,un fondo de cobertura que se hizo famoso por apostar correctamente que el mercado de la vivienda en Estados Unidos se desplomaría, ahora tiene más de US$4.000 millones en el fondo SPDR Gold Trust.

El actual precio del oro es el más alto que todas las personas de menos de 30 años hayan visto, pero era más alto, ajustado por inflación, en 1980. Para que el oro llegue a un nivel récord, nunca visto en la historia del hombre, tendría que llegar a US$2.000 por onza.

Por supuesto, un incremento adicional no es inevitable o, incluso, a los ojos de muchos inversionistas profesionales, probable. Miles de millones de dólares han sido gastados construyendo minas de oro durante los últimos años, por lo que no es inconcebible que la oferta del metal supere la demanda, reduciendo los precios.

Otros inversionistas van más lejos y dicen que hay una burbuja, inflada por la mayor ola de ansiedad económica desde la Gran Depresión. Jason Apollo Voss, un ex administrador de fondos mutuos y autor de "El inversionista intuitivo: una guía radical para manifestar riqueza", predice una gran ola de ventas de oro, y que su precio caerá casi a la mitad, en algún momento durante los siguientes dos años.

"No me gusta invertir en cosas que dependen del nerviosismo de la gente", dice Voss.

Fuente: WSJ