23 feb. 2011

¿Por qué las acciones no siempre suben con un auge económico?

Por Peter Stein

Los inversionistas que compran acciones en China deberían poder obtener ganancias comparables al crecimiento de la economía de ese país en su conjunto. ¿Correcto?

Incorrecto. Entre 1993 y 2010, el Producto Interno Bruto de China creció a una tasa anualizada ajustada por inflación de 9,5%, mientras que el retorno real de sus acciones locales fue del orden de un mucho más modesto 2,2%, de acuerdo con un informe de Nomura Holdings Ltd, que incluso tomó en cuenta años de fuerte crecimiento como 2009, cuando el índice compuesto de Shangai subió 80%.

Hasta ahora, 2011 no ha sido un gran año para los inversionistas que apuestan a la expansión de las economías de más rápido crecimiento del mundo. El índice Standard & Poor's 500 de Estados Unidos, por ejemplo, ha tenido un mejor desempeño que el índice MSCI Asia Pacific Ex Japón en casi ocho puntos porcentuales desde fines del año pasado, y 12 puntos desde comienzos de octubre.

Sí, probablemente sea un fenómeno de corto plazo. Las investigaciones sugieren, sin embargo, que el crecimiento rápido a largo plazo del Producto Interno Bruto no se traduce en enormes alzas de las acciones de un país.

Se puede culpar a varios factores de la actual debilidad de las acciones de los mercados emergentes. La inflación actualmente es la principal fuente de angustia para los inversionistas. La inquietud política en Medio Oriente también está reduciendo el apetito de riesgo.

Muchos inversionistas que se apresuraron a invertir en Asia y en otras economías en desarrollo el año pasado asumiendo que el crecimiento sería igual a los retornos ahora están cambiando de rumbo, saliendo del mundo emergente y yendo al desarrollado. Los inversionistas sacaron US$5.400 millones de fondos de inversión que operan en los mercados emergentes durante la semana que terminó el miércoles, la cuarta consecutiva de salidas netas del sector, según el proveedor de datos EPFR Global. La empresa de datos hace el seguimiento de fondos de todo el mundo.

El desencanto global con las perspectivas para países como China, India o Brasil probablemente no dure. Pero investigaciones realizadas por Jay R. Ritter en la Universidad de Florida sugieren que cuando el optimismo regrese, al menos debería ser moderado.

[Stox]

"Existe la creencia extendida de que el crecimiento económico es bueno para los retornos de las acciones y los pronósticos sobre crecimiento económico son un elemento básico para las decisiones de asignación de recursos a nivel internacional", escribió en un reporte publicado en 2005.

Para poner a prueba la tesis, Ritter analizó el crecimiento real combinado del PIB y los retornos combinados ajustados por inflación de las acciones, remontándose a más de 100 años atrás. Se concentró en 16 grandes economías, incluidas Estados Unidos, Alemania y Japón. El hallazgo técnico indica que había una correlación a través de distintas secciones de -0,37, entre los dos grupos de datos. En palabras claras, concluyó que el crecimiento económico no necesariamente beneficia a los accionistas.

Más recientemente, Nomura aplicó el enfoque de Ritter para estudiar el desempeño de un amplio espectro de mercados bursátiles de la región Asia-Pacífico remontándose a 1988. También encontró, como en el caso de China, que "la correlación entre el PIB real y los retornos del mercado bursátil es, en el mejor de los casos, nebulosa".

"Es un poco como una verdad incómoda para los inversionistas", dice Sean Darby, principal estratega de Nomura para Asia. "De alguna forma dedicamos mucho tiempo a observar lo bueno que es el crecimiento, considerando las tasas del PIB. Pero cuando uno mira la correlación con los activos financieros, es bastante débil", agrega.

Las razones son muchas. El crecimiento del PIB en los mercados emergentes suele ser impulsado por altas tasas de ahorro y productividad creciente de la mano de obra, pero esos elementos no necesariamente derivan en ganancias o dividendos. Lo que importa más en el caso de las acciones, argumenta Ritter, es una reinversión atinada de las ganancias en proyectos que generan valor para los accionistas.

Una mala conducción de las empresas es un problema más grande en los mercados emergentes que en los más desarrollados, que cuentan con mejor regulación. Y los precios de las acciones frecuentemente son más altos con relación a las ganancias, lo que disminuye los futuros retornos reales.

Por supuesto, los inversionistas tienen otras opciones para beneficiarse del crecimiento de los mercados emergentes más allá de la exposición directa al mercado bursátil de un país. Esas opciones incluyen la compra de acciones de multinacionales con ventas de crecimiento rápido en el mundo en desarrollo, o de acciones y monedas de países que son grandes productores de commodities y exportan a naciones como China e India. Sin embargo, incluso esas inversiones están sujetas a los riesgos políticos y regulatorios de los mercados emergentes.

El crecimiento, claramente, es muy bueno para los inversionistas pero no es un sustituto de las ganancias.

Fuente: WSJ