11 may. 2011

Grecia, en huelga general por las nuevas medidas de austeridad

Por Alkman Granitsas
Dow Jones Newswires

ATENAS—Los servicios públicos de Grecia se vieron interrumpidos el miércoles debido a que cientos de miles de trabajadores públicos de los sectores sanitario y de la educación dejaron de acudir a sus puestos de trabajo para protestar contra las nuevas medidas de austeridad del Gobierno.

En el país, las oficinas del gobierno central y de las administraciones locales permanecen cerradas, al igual que los colegios y las universidades, mientras que los servicios de urgencia operan bajo mínimos.

Los servicios de transporte también se han interrumpido: se ha suspendido el ferry y el tren en Atenas, mientras que el transporte público se ha reducido, y el transporte aéreo también se ve afectado por la huelga de controladores.

Los periodistas se han sumado a los paros, provocando un vacío informativo en la radio y la televisión.

La huelga, la segunda este año, se produce tan sólo unos días antes de que el Gobierno presente ante el Parlamento un plan para recortar gastos y subir impuestos por EUR29.000 millones para reducir el déficit en los próximos cinco años.

"Estas políticas neoliberales y bárbaras, que están llevando a los trabajadores y la sociedad a la pobreza en beneficio de acreedores y banqueros, nos están llevando de vuelta al siglo pasado", dijo el sindicato ADEDY en un comunicado. "¡No deben aprobarse!"

En mayo del año pasado, Grecia evitó la quiebra con ayuda de un paquete de rescate de EUR110.000 millones de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional a cambio de adoptar medidas para reducir su elevado déficit y reformar su economía.

Desde entonces, el país ha bajado su déficit en un tercio, hasta el 10,5% del producto interior bruto el año pasado, mientras que las nuevas medidas pretenden situarlo por debajo del 1% del PIB en 2015.

Estas medidas incluyen EUR15.600 millones en recorte de gastos y otros EUR10.000 millones en nuevos impuestos. Gran parte del recorte de costes vendría con una reducción de los salarios públicos, recortes en gastos operativos en empresas públicas y unos menores gastos en Defensa y Sanidad.