23 may. 2011

¿Reuniones peligrosas en Wall Street?

Por David Enrich y Dana Cimilluca

Un día a comienzos de marzo, los teléfonos de corredores de fondos de cobertura en Londres y Nueva York de pronto empezaron a sonar sin parar. Una acción sobre la que muchos habían hecho grandes apuestas —Pride International Inc., una compañía de energía que estaba por ser vendida a un rival— estaba cayendo. Los operadores no tenían idea por qué.

Pronto supieron la razón: J.P. Morgan Chase & Co. había convocado a una reunión ese día entre un puñado de operadores de fondos de cobertura y ejecutivos de una compañía candidata a comenzar una guerra de ofertas por Pride. Uno de esos ejecutivos había indicado que era improbable que hicieran una oferta.

La reunión saca a relucir una práctica que durante mucho ha ocurrido en las sombras de Wall Street y el distrito financiero de Londres, pero que apenas ahora inquieta a reguladores y algunos bancos.

Los bancos de inversión compiten por negocios de fondos de cobertura de élite ofreciendo a tales fondos acceso especial a directivos de alto nivel y ejecutivos empresariales en cenas y otros encuentros. Los operadores a veces obtienen piezas valiosas de información que no están disponibles para otros inversionistas, según personas que han asistido a tales reuniones.

Los encuentros son organizados por los mayores bancos de inversión del mundo para atender a sus clientes de fondos de cobertura. Los fondos son clientes codiciados porque colectivamente pagan miles de millones de dólares en comisiones cada año para comprar y vender acciones. Bancos como Bank of America Corp., Barclays PLC, Citigroup Inc., Credit Suisse Group AG, J.P. Morgan, Morgan Stanley, UBS AG y Scotiabank son anfitriones de tales reuniones, generalmente varias veces al año, de acuerdo con operadores, banqueros y corredores.

Representantes de los bancos dicen que sus ejecutivos de inversión no están autorizados para discutir información importante no pública, y que las reuniones sirven a un fin empresarial legítimo. Además de ayudar a los bancos a conseguir negocios bursátiles, los encuentros ayudan a los banqueros y ejecutivos corporativos a cultivar relaciones con los fondos de cobertura, dicen los mismos bancos. Los fondos con frecuencia son grandes accionistas en múltiples compañías y frecuentemente ayudan a determinar el resultado de medidas corporativas clave que están sujetas a aprobación de accionistas, como fusiones y adquisiciones.

Pero la vieja práctica está bajo nuevo escrutinio a medida que los reguladores en EE.UU. y el Reino Unido tratan de desalentar la diseminación de información confidencial del mercado a grupos selectos de inversionistas. En medio del mayor escrutinio sobre las negociaciones de valores a partir del abuso de información privilegiada, la Comisión de Valores y Bolsa de EE.UU. recientemente advirtió a algunos bancos que deben cuidarse de que tales reuniones no resulten en el intercambio impropio de información confidencial, según personas familiarizadas con el asunto.

Las reuniones parecen haber puesto nerviosos a algunos bancos. El departamento de responsabilidad de Goldman Sachs Group Inc. el año pasado prohibió a sus corredores que organizaran reuniones entre banqueros de Goldman y operadores de fondos de cobertura externos, dicen personas familiarizadas con el asunto.

Bank of America Merrill Lynch, la rama de banca de inversión de Bank of America, redujo este año las reuniones después de que la SEC expresara inquietud, aunque aún las permite en algunas circunstancias, según fuentes al tanto.

Sin embargo, muchos bancos siguen organizando regularmente reuniones a puerta cerrada con fondos de cobertura, según operadores, banqueros y otros funcionarios del sector. Los bancos tratan de diferenciarse de rivales ofreciendo acceso a personajes clave, codiciados por los fondos de cobertura, para los cuales fragmentos incrementales de información pueden ser extremadamente valiosos.

Tales oportunidades rara vez están disponibles a particulares y otros pequeños inversionistas.

Las reuniones, que generalmente incluyen unos 20 operadores de fondos de cobertura, a veces derivan en conversaciones sobre información potencialmente confidencial, por ejemplo, acerca de fusiones y adquisiciones planeadas o pendientes, según personas que asisten a los encuentros.

Por ejemplo, el 8 de marzo, un pequeño grupo de inversionistas se reunió en las oficinas de J.P. Morgan en el centro de Londres para almorzar con ejecutivos de Seadrill Ltd., una compañía de perforación petrolera marítima. Los pocos asistentes incluían a representantes de los fondos de cobertura GLG Partners LP y SAC Capital Advisors. Banqueros de J.P. Morgan no estuvieron presentes, según un funcionario del banco.

J.P. Morgan gestionó la reunión en un momento oportuno. Se especulaba que Seadrill, de Noruega, haría una oferta por Pride, su rival de EE.UU., que había acordado su venta a Ensco PLC en un trato de US$7.300 millones que aún no se había completado.

La perspectiva de una guerra de ofertas había elevado el precio de las acciones de Pride a un nivel mayor del que tendrían en ausencia de un potencial segundo postor.

En el almuerzo del 8 de marzo, empero, Tor Olav Trøim, subdirector general y director de Seadrill, sugirió que era "muy improbable" que su empresa hiciera una oferta rival por Pride.

La información movió el mercado, dicen los operadores. En las horas posteriores al almuerzo, algunos corredores apostaron que la probabilidad de una guerra de ofertas había caído. Las acciones de Pride cayeron alrededor de 0,5% en los minutos previos al cierre del mercado ese día.

Mientras se movían las acciones, inversionistas ansiosos bombardearon la oficina de relaciones con los inversionistas de Seadrill con llamadas, tratando de averiguar si la compañía había emitido una nueva orientación acerca de su apetito de hacer una oferta por Pride, según una persona familiarizada con el asunto. Funcionarios de la compañía respondieron que no habían difundido nueva información.

Algunos banqueros dicen que las reuniones los incomodan porque se sienten bajo la presión de algunos inversionistas de divulgar información sensible.

Los fondos de cobertura son un negocio grande para los bancos. El año pasado, desembolsaron unos US$3.700 millones en comisiones de corretaje por transacciones bursátiles, de acuerdo con la firma de investigación Greenwich Associates.

Lo cierto es que los bancos necesitan cuidar esta rentable relación. "Si puede suministrar a su cliente buena información, eso es algo que lo va a distinguir" de sus rivales, concluye un banquero.

Fuente: WSJ