25 jul. 2011

Lo que Grecia puede aprender de Turquía

Por March Champion

ESTAMBUL—¿Por qué Grecia no puede ser más como Turquía?

Eso es lo que el primer ministro griego, George Papandreou, preguntó a los parlamentarios de su país el mes pasado cuanto trataba de lograr que votaran un paquete de austeridad que estaba generando disturbios.

Papandreou se refería a cómo Turquía se recuperó de una crisis financiera en 2001. Ahora los acreedores le están pidiendo a Grecia que tome el mismo tipo de medidas de austeridad, pero todavía no está claro que los griegos estén dispuestos a recorrer ese camino tal como lo hizo Turquía.

Los líderes de la zona euro acordaron un segundo paquete de rescate para Grecia la semana pasada. Hoy, el ministro de Finanzas, Evangelos Venizelos, se reunirá con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, en Washington. El FMI calcula que Grecia necesitará más de 100.000 millones de euros (US$140.000 millones) en fondos adicionales hasta 2014, además del programa conjunto existente de la Unión Europea (UE) y el FMI de 110.000 millones de euros.

"¿Por qué no podemos hacer lo que hicieron nuestros vecinos de Turquía?", preguntó Papandreou al Parlamento griego.

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De acuerdo con Kemal Dervis, ex ministro de Economía turco y artífice del plan de recuperación económica de su país en 2001, la respuesta es que Grecia también se puede recuperar. Pero hay al menos una enorme diferencia en las herramientas a disposición de los dos países: Grecia no puede recortar las tasas de interés y devaluar su moneda porque es parte de la zona euro.

Mire cómo se mire, la crisis turca de 2001 fue dura. En dos años, Ankara pidió prestado al FMI un monto equivalente a 14% de su Producto Interno Bruto, recortó los gastos para generar superávits presupuestarios primarios de 9,6% del PIB y persuadió a los sindicatos para que aceptaran un recorte de 20% en los salarios reales. El PIB cayó 5,7% en 2001.

Durante la crisis financiera de 2008, Turquía fue golpeada nuevamente, a pesar de que había reducido radicalmente su deuda y fortalecido su sector bancario. En el primer trimestre de 2009, el PIB se hundió 14,7%. Una vez más, repuntó, esta vez para transformarse en una de las economías del mundo de más rápido crecimiento.

Turquía tiene sus propios dolores de cabeza económicos, fundamentalmente un déficit de cuenta corriente de casi 9% del PIB, financiado con inversiones volátiles de corto plazo. Los temores de los inversionistas sobre estos desequilibrios han contribuido a una ola de ventas de la lira turca este año. Pero esas preocupaciones se ven compensadas por la extendida confianza en que el país se expandirá en los próximos 20 años. Lo mismo no puede decirse de Grecia.

Una investigación reciente del FMI calculó que la decisión del banco central turco de reducir su principal tasa de interés —hoy en 7%— en 10,5 puntos porcentuales en el año posterior a noviembre de 2008 y al mismo tiempo dejar que la lira se precipitara, llevó a que la contracción turca fuera de sólo 4,7% en 2009, en vez de 8%.

Tales recortes en los costos de endeudamiento provocaron un auge del crédito que sobrecargó el crecimiento turco: el tipo de estímulos que los detractores de Papandreou dicen que su país debería buscar por ahora, a través del recorte de impuestos y otras medidas, en lugar de acordar un programa de austeridad que sofoque el crecimiento. En 2010, el año siguiente al de la recesión, la economía de Turquía creció 8,9%. En el primer trimestre de este año, en tanto, su expansión de 11% superó la tasa de China.

"Una herramienta del tipo de cambio es muy útil y es difícil renunciar a ella", dijo Dervis.

De acuerdo con Paul De Grauwe, profesor de economía de la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica, esa es una de las razones por la cual Turquía y otras grandes potencias como Polonia que están considerando incorporarse al euro no lo hacen.

La mayoría de los economistas dice que Grecia estaría peor si tratara de dejar la zona euro en este momento, aunque algunos ya comenzaron a predecir que sí lo hará. Dervis, en tanto, dice que centrarse en los problemas actuales de Grecia es ignorar los beneficios que el país ha obtenido de la UE y de su membresía a la zona euro.

Fuente: WSJ