17 ago. 2011

El bajo crecimiento complica la crisis fiscal de la zona euro

Por Brian Blackstone

FRÁNCFORT—La economía de Alemania y la de la zona euro avanzaron a paso de tortuga en el segundo trimestre, lo que aumenta el riesgo de estancamiento o incluso de recesión, en el momento en que Europa necesita crecer para escapar de la crisis de la deuda que se desarrolla en su periferia.

El crecimiento inferior al previsto en el último trimestre y las encuestas empresariales que auguran malos resultados en el actual ejercicio, muestran que incluso las economías más dinámicas de Europa acusan recibo del bajón global que ya afectó a otros países industrualizados. La debilidad se extiende desde Alemania, cuya economía está a punto de estancarse después del auge de los últimos trimestres, hasta países altamente endeudados como Portugal. Los analistas prevén que ante los mayores riesgos de estancamiento, el Banco Central Europeo probablemente no suba las tasas de interés durante varios meses.

El Producto Interno Bruto (PIB) de la zona euro creció 0,7% interanual en el segundo trimestre, informó Eurostat, la agencia de estadísticas de la Unión Europea. La cifra es la mitad de lo que aguardaban los economistas. El bloque se expandió 0,2% frente al trimestre anterior. Las acciones europeas cayeron debido a las señales de debilidad económica y el euro retrocedió levemente ante el dólar.

En el plano político, Francia y Alemania propusieron crear la figura de jefe de la zona euro para mejorar el manejo económico del bloque, pero no adoptaron otros pasos cosiderados fundamentales para transformar el área en una entidad federal que emita su propia deuda. De esta forma, decepcionaron a los inversionistas que buscaban una solución más radical a la crisis de la zona euro.

El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel, propusieron que los líderes de la zona euro se reúnan más a menudo para coordinar sus acciones. Recomendaron elegir al presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, como jefe de la zona euro, pero no dieron indicaciones sobre el poder real a su disposición.

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Los líderes de Alemania y Francia dijeron que una mezcla de mayor coordinación económica y mayor disciplina fiscal ayudaría a restablecer la confianza de los mercados.

A diferencia de lo ocurrido en otros trimestres, cuando la fortaleza de Alemania, Francia y Holanda más que compensó el estancamiento y la contracción en el sur de Europa e Irlanda, la debilidad económica fue muy extendida en el segundo trimestre. Alemania apenas creció 0,5% frente al segundo trimestre del año previo. Aunque se esperaba una desaceleración con respecto al boyante 5,5% del primer trimestre, la magnitud del debilitamiento tomó a los analistas por sorpresa. El crecimiento en Francia fue prácticamente nulo, mientra que España se expandió menos de 1%. Un avance de 1% transformó a Italia en la economía de mejor desempeño entre los miembros grandes de la zona euro. Grecia e Irlanda no divulgaron sus cifras trimestrales, aunque Grecia anunció la semana pasada que su economía se contrajo 6,9% interanual.

"Hay un debilitamiento subyacente real que se está expandiendo al corazón de la zona euro", dijo Jennifer McKeown, economista de la consultora Capital Economics, que consideró las cifras de Francia y Alemania particularmente alarmantes.

"Estábamos creciendo a un ritmo muy vigoroso hasta mayo, y se cayó en junio y julio", dijo Michael Resntschler, vicepresidente de ERNI Electronics, fabricante alemán de conectores y equipos de transmisión eléctrica para telecomunicaciones, salud y transporte. "Creo que tenemos que prever un segundo semestre mucho más débil", advirtió. El mayor cambio, explicó, tuvo lugar en Asia, donde los pedidos se derrumbaron respecto al año pasado luego de que la región fuera una fuente estable de crecimiento. Rentschler aún no está seguro si el negocio atraviesa por un bache temporal o un enfriamiento más prolongado. Hasta no tener un panorama más claro, está reduciendo gastos e inventarios.

Ante la debilidad de las grandes economías industrializadas como Estados Unidos y Japón, las empresas alemanas han pasado a depender más de la demanda de países emergentes como China, India y Brasil para impulsar las ventas de sus autos de lujo y maquinaria especializada. Muchos de estos países están tratando de subir las tasas de interés y restringir el crédito para enfriar sus economías. Algunos economistas señalan que el desempeño de Alemania está más ligado al éxito de estas medidas que a lo que ocurra en la zona euro. "Esto no tiene que ver con la crisis de la deuda, sino con los mercados emergentes", afirmó Andreas Rees, economista del banco italiano UniCredit en Munich.

Las perspectivas de crecimiento europeo han adquirido gran relevancia ante la preocupación sobre la capacidad de España e Italia para refinanciar grandes montos de deuda pública. La austeridad fiscal hace poco para cambiar la dinámica de la deuda de un país a menos que vaya acompañada de crecimiento, aumente la recaudación de impuestos y reduzca las presiones sobre el gasto social. "Si el crecimiento resulta más débil de lo esperado, deteriora la posición fiscal de los gobiernos que tendrán que adoptar nuevas medidas de austeridad", dijo Greg Fuzesi, economista de JP Morgan Chase en Londres.