4 ago. 2011

El franco suizo, la nueva moneda de refugio

Por Tom Lauricella

Los daños colaterales de las crisis de la deuda de Estados Unidos y Europa trasladaron ayer el frente de la guerra de divisas a Suiza.

En un sorpresivo esfuerzo para defenderse de una avalancha de dinero que ingresa al país de inversionistas en busca de un refugio seguro, el Banco Nacional Suizo redujo las tasas de interés a casi cero y se comprometió a inyectar en sus mercados miles de millones de francos recién acuñados.

Tras afirmar que su moneda está "excesivamente sobrevaluada", el banco central sostuvo que en caso necesario tomará nuevas medidas contra la fortaleza del franco suizo.

A raíz de la turbulencia de los mercados financieros, los inversionistas llevan meses buscando refugio en países como Suiza y Japón, impulsando el valor de sus monedas y amenazando con afectar sus economías.

La iniciativa de Suiza, que los analistas dudan que tendrá éxito en el largo plazo si la incertidumbre sigue plagando a los mercados de todo el mundo, ilustra otra consecuencia más de la crisis financiera de 2008 y sus secuelas.

Los inversionistas miran ahora a Japón, donde el ministro de Finanzas, Yoshihiko Noda, se unió esta semana al coro de funcionarios japoneses que aseguran que el alza del yen amenaza la economía del país. Noda insinuó una intervención en los mercados de divisas para frenar la apreciación de su moneda.

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Antes de la iniciativa de ayer, el franco había avanzado 11% frente al dólar en el último mes, y 13% frente al euro. El miércoles, el franco suizo cayó 0,6% versus el dólar y 1,6% contra el euro. Esta semana, el dólar coqueteó con un mínimo histórico frente al yen, con casi 76,25. Ayer, la moneda verde se debilitó ligeramente a 77,06 yenes.

Las presiones sobre Japón y Suiza en los mercados cambiarios evocan las quejas del ministro de Finanzas de Brasil acerca de una "guerra de divisas" en septiembre pasado. Brasil ha impuesto sanciones a ciertos tipos de inversiones por parte de extranjeros con el fin de evitar el flujo de dinero al país.

Mientras que países emergentes en América Latina y Asia han visto un alza de sus monedas por razones diferentes a las de Suiza y Japón (inversionistas en busca de altos rendimientos y crecimiento económico), el resultado final es similar: las economías nacionales pueden ser fuertemente influenciadas por acontecimientos externos.

"Cuando las aguas financieras están revueltas como resultado de lo que están haciendo las ballenas, la vida se vuelve también muy poco confortable para el camarón", dice Barry Eichengreen, profesor de la Universidad de California, en Berkeley.

Debido a que los inversionistas están retirando dinero de dos de las monedas más utilizadas (el dólar y el euro), las perturbaciones en la otra punta de la operativa son mucho más grandes para pequeñas economías como la suiza, señala Liaquat Ahamed, que ganó el premio Pulitzer con su libro Los señores de las finanzas.

"Pequeños cambios en los capitales... inundan sus mercados de capital y causan perturbaciones en la conducción económica local", explica.

La bolsa suiza ya está sintiendo la presión. El principal indicador bursátil del país es uno de los que está teniendo peor desempeño en Europa, y ha acumulado una caída de 15% en lo que va del año.

En un esfuerzo por contener un alza dañina del franco durante los años 70, Suiza impuso gravámenes a los depósitos de no residentes que resultaron en tasas de interés negativas. Esas medidas no detuvieron el avance del franco suizo y dejaron al país lidiando con un problema inflacionario, explican los analistas.

Desde el fin de la crisis financiera de 2008 hasta junio de 2010, el Banco Nacional Suizo realizó compras masivas de euros para combatir el alza del franco. Debido a la caída del euro en el primer semestre de 2011, el banco central anunció pérdidas por casi US$15.000 millones.

La entidad es propiedad de sus accionistas, incluyendo los estados miembros del país, conocidos como cantones. En la medida en que las pérdidas en los mercados de divisas afectan las ganancias del banco, el fortalecimiento del franco suizo "se convierte en un asunto fiscal", apunta Edwin Truman, investigador del Instituto Peterson de Economía Internacional.

El desafío para las autoridades suizas es que los inversionistas no están siendo impulsados por los diferenciales de las tasas de interés, por lo que el banco tiene una capacidad limitada para disminuir su apetito por los activos suizos.

Eichengreen dijo que los problemas de Suiza encierran lecciones para EE.UU, a pesar de las diferencias entre ambas economías. "Vamos a tener que entender que lo que los chinos piensan del impasse con el límite de la deuda puede ser importante para EE.UU. de la misma manera en que lo que los inversionistas extranjeros piensan sobre Ginebra es importante para Suiza", opinó.

Fuente: WSJ