3 ago. 2011

Los cuatro motores de la economía de los EEUU

Por Justin Lahart
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En un momento, pareció que las piezas de la economía estadounidense por fin se estaban ensamblando en 2011. Sin embargo, se vinieron abajo.

Lo que ocurra el resto del año depende, para bien o para mal, de cuatro factores: ¿estarán dispuestos los consumidores a llevarse la mano a la billetera? ¿Repuntará la inversión de las empresas? ¿Continuarán los recortes de los gobiernos a nivel federal, estatal y local? ¿Y podrán los exportadores estadounidenses vender más bienes y servicios al resto del mundo?

El informe del viernes acerca de que el Producto Interno Bruto (PIB) creció a una tasa anualizada de apenas 0,8% en el primer semestre sugiere que los riesgos para la economía son severos. Recientes estudios de la Reserva Federal muestran que cuando una economía crece de manera tan lenta como la de EE.UU. este año, a menudo se estanca para luego caer en recesión. La fragilidad de la economía también la hace más vulnerable a shocks potenciales, como el recrudecimiento de la crisis financiera europea.

Este año, los cuatro componentes principales del PIB, consumo, inversión, gasto fiscal y comercio– han estado por debajo de los pronósticos. Sin embargo, algunos economistas sostienen que el crecimiento se acelerará en el segundo semestre. Para poner la recuperación en marcha, es necesario que alguno de los componentes del PIB, o todos ellos, superen los niveles mostrados en el período anterior.

Consumo

En momentos en que muchos estadounidenses tratan de reducir su endeudamiento no parece probable que el gasto del consumidor vaya a impulsar el crecimiento como lo hizo en otras ocasiones. De todos modos, las compras de bienes y servicios representan dos tercios de la demanda interna, de modo que la economía no se puede sostener si el gasto no repunta desde su anémico crecimiento de 0,1% en el segundo trimestre.

El terremoto y el tsunami de Japón tuvieron algo que ver con eso. Las interrupciones en la cadena de suministros llevaron a las automotrices a reducir la producción en EE.UU. lo que se tradujo en una disminución de cerca de un tercio de un punto porcentual en el PIB del segundo trimestre. Con la recuperación de la producción automotriz, los economistas esperan que las ventas de automóviles mejoren.

Los bolsillos de los consumidores también deberían sentir cierto alivio tras la reciente baja del petróleo, lo que reduciría el precio de la gasolina.

Inversión

La inversión de las empresas en nuevos equipos y software es uno de los pocos puntos a favor en medio de un panorama sombrío, con un crecimiento de 7,2% en la primera mitad del año. Las empresas, asimismo, tienen los recursos para gastar más. A fines del primer trimestre, las compañías no financieras contaban con cerca de US$1,91 billones (millones de millones) en efectivo y otros activos líquidos, su mayor nivel desde inicios de los años 60.

Sin embargo, la incertidumbre acerca de la recuperación podría hacer que el gasto de las empresas sea más cauto.

Gobierno

Por lo general, cuando el resto de la economía es débil, aumenta el gasto fiscal para estimular el crecimiento. Pero en el primer semestre de 2011, el gasto público se redujo a una tasa anualizada de 3,5%, lo suficiente para derribar las tres cuartas partes de un punto porcentual del PIB. Aunque el declive se debió en parte a los problemas presupuestarios que obstaculizan a los gobiernos estatales y locales, una gran caída en el gasto de defensa en el primer trimestre, que parece poco probable que se repita, también fue un factor, señaló Bruce Kasman, economista de JP Morgan.

Comercio

Con las exportaciones estadounidenses creciendo un poco más rápido que las importaciones, el comercio dio un ligero impulso a la economía en el primer semestre. El problema fue que ni las exportaciones ni las importaciones crecieron tan rápido como el año pasado. Las exportaciones son una de las claves para la recuperación de EE.UU, opina Michael Carey, economista de Crédit Agricole. "No podemos depender de los consumidores", sostuvo.

Fuente: WSJ