7 abr 2011

Errores de concepto sobre los tratados de libre comercio

Estados Unidos y Colombia acaban de acordar un tratado comercial. Con este acuerdo y otros que están cerca de ser debatidos en el Congreso de EE.UU., Ed Gerwin, investigador en Comercio y Políticas Económicas Globales en Third Way, y Jon Cowan, presidente de Third Way, señalan cinco errores de concepto sobre los acuerdos comerciales.

Este año, el gobierno de Barack Obama y el Congreso de EE.UU. buscarán votos de ambos partidos para aprobar acuerdos de libre comercio con Corea del Sur, Colombia y Panamá. Considerando que 87% del crecimiento económico mundial durante los próximos cinco años se registrará fuera de EE.UU., los partidarios del comercio creen que estos acuerdos crearán empleos y prosperidad al ayudar a las compañías estadounidenses a entrar a mercados de exportación de rápido crecimiento.

Quienes se oponen discrepan. Argumentan que los acuerdos "tipo NAFTA" dañan más que de lo que ayudan a la economía de EE.UU. y las encuestas muestran que gran parte de la población coincide.

¿Pero es correcta esta creencia general? ¿O los acuerdos de comercio dan resultado? En momentos en que Washington se prepara para duros debates sobre el comercio, vale la pena explorar algunos errores de concepto habituales respecto a los acuerdos comerciales.

1. Los acuerdos comerciales generan déficit comercial.

En realidad, no es así.

Los críticos frecuentemente asocian los acuerdos comerciales con los déficit comerciales de EE.UU. Por ejemplo, los oponentes hacen notar que el déficit comercial global de EE.UU. en mercaderías se disparó a casi US$830.000 millones en 2008 desde los US$103.000 millones anteriores a la firma del NAFTA.

Pero los datos aduaneros de los países con los que se firmaron acuerdos indican algo diferente. En 2008-2009, EE.UU. tuvo un superávit comercial de casi US$50.000 millones con sus 17 socios de acuerdos de libre comercio, y las exportaciones manufactureras estadounidenses a esas naciones continuaron superando las importaciones en 2010. Los verdaderos impulsores del déficit comercial general de EE.UU. son el déficit en bienes manufacturados con países con los cuales no tiene acuerdos (más de US$345.000 millones en 2009), en especial con China (casi US$227.000 millones en 2009), y las enormes importaciones de petróleo (casi US$205.000 millones en 2009). Además, los críticos de los acuerdos comerciales suelen ignorar que EE.UU. tiene sólidos superávit comerciales en servicios y agricultura (US$136.000 millones y US$27.000 millones, respectivamente, en 2009). Resumiendo, al enfocarse en los déficit, los escépticos a menudo confunden la causa con la cura.

2. Los acuerdos comerciales son un juego de "suma cero".

No lo son.

Los críticos están preocupados por los déficit porque creen que los acuerdos son esencialmente juegos de "suma cero", en los cuales, si un país gana, el otro necesariamente pierde. Consideran que las exportaciones son esencialmente "buenas" y las importaciones son esencialmente "malas". Pero el mundo real es mucho más complejo.

Sin dudas, las exportaciones son vitales para la economía estadounidense, y sostienen uno de cada tres empleos en el sector industrial y representan uno de cada tres acres plantados en las granjas estadounidenses.

Pero las importaciones también hacen importantes contribuciones a la economía estadounidense. Las importaciones proveen insumos de bajo costo que les permiten a los fabricantes estadounidenses y a sus trabajadores en EE.UU. fabricar productos más competitivamente. También dan sustento a millones de empleos estadounidenses vinculados a la investigación, el diseño, el transporte, la logística, el comercio minorista y las manufacturas. Además, los aranceles reducidos a las importaciones incrementaron el poder de compra de la familia promedio estadounidense en casi US$2.000 anuales, lo que les permite a las familias gastar más en sus comunidades locales.

3. Los acuerdos comerciales debilitan a la economía.

No es así.

Los críticos atribuyen una variedad de serios problemas económicos a los acuerdos comerciales. Por ejemplo, citan una y otra vez un estudio de 2006 que sostiene que el NAFTA "desplazó" alrededor de un millón de empleos estadounidenses y sostienen que el sector manufacturero estadounidense cayó más de 30% debido al NAFTA.

Lo que se dice sobre las pérdidas de empleo es refutado por una serie de otros estudios, incluyendo varios análisis del Servicio de Investigaciones del Congreso de EE.UU., la Oficina de Presupuesto del Congreso de EE.UU., la Comisión de Comercio Internacional de EE.UU. y el Carnegie Endowment for International Peace. Además, datos de la Oficina de Estadísticas Laborales de EE.UU. muestran que los fabricantes estadounidenses sumaron 500.000 empleos en los siete años posteriores a la entrada en vigencia del NAFTA.

EE.UU. ha perdido empleos manufactureros en los últimos años, pero es difícil atribuir esas pérdidas en un nivel significativo a los acuerdos comerciales. En cambio, la causa predominante para la caída del empleo manufacturero en ese país es la creciente productividad, el hecho de que una fuerza laboral mejor educada que utiliza equipamiento más sofisticado puede producir más con menos trabajadores. Los empleos manufactureros han estado cayendo sostenidamente como proporción del empleo total en EE.UU. desde la Segunda Guerra Mundial, mucho antes de que se pensara en los modernos acuerdos comerciales. Al mismo tiempo, EE.UU. fabricó 4,7 veces más bienes en 2005 que en 1959. También es difícil echarle la culpa a los pactos comerciales por las pérdidas de empleos manufactureros cuando EE.UU. logró un superávit en el comercio de bienes industriales con los países con los que firmó acuerdos.

4. Es hora de tomarse un respiro del comercio.

No nos podemos dar ese lujo.

Los críticos del libre comercio quieren que Estados Unidos deje de trabajar en la búsqueda de nuevos acuerdos. Insisten en que primero ese país debe renegociar los acuerdos existentes y adoptar nuevas políticas comerciales, incluyendo medidas que limitarían las importaciones y harían más difícil que las empresas estadounidenses exporten.

Pero el resto del mundo no está esperando a EE.UU. En cualquier mercado, llegar primero tiene un premio. Pregúntenselo a Apple respecto al iPod. Si EE.UU. no logra meterse en el juego y mantenerse en él, nuestros exportadores perderán no solamente nuevas oportunidades en los mercados extranjeros, sino que crecientemente perderán sus actuales negocios a medida que sus competidores foráneos enfrenten cada vez menos barreras comerciales. Por ejemplo, sin el acuerdo comercial con Corea del Sur, los productores de cerdo estadounidenses no podrían ofrecer precios competitivos y quedarían fuera del mercado de ese país asiático en lapso de una década, por lo que perderían US$215 millones en ventas anuales.

Para su crédito, el gobierno de Obama y muchos en el Congreso entienden esto. El gobierno ha tomado un enfoque muy inclusivo de la política comercial estadounidense, en particular al desarrollar un nuevo modelo para los acuerdos comerciales en las negociaciones de sociedades transpacíficas. Pero también saben que EE.UU. ya no puede quedarse quieto mientras sus competidores internacionales negocian una serie de nuevos acuerdos comerciales para abrir mercados a sus exportaciones.

5. Los acuerdos comerciales no son "justos".

No, precisamente tienen que ver con lo que es justo.

Contrariamente a lo que sostienen quienes los rechazan, EE.UU. frecuentemente se ve perjudicado en sus relaciones comerciales en las que les falta un robusto acuerdo comercial. No es coincidencia que China —un país con el que EE.UU. no tiene un acuerdo de libre comercio— use ampliamente una política cambiaria, estándares técnicos, requerimientos para las licitaciones y otras barreras altamente discriminatorias que niegan una equidad esencial para las compañías y trabajadores estadounidenses. Y, cuando se la compara con los socios comerciales de EE.UU. con los que éste tiene acuerdos comerciales, China no ha asumido ningún compromiso significativo para asegurar la aplicación de leyes laborales y ambientales.

En su esencia, los acuerdos comerciales traen equidad a EE.UU. al derribar injustas barreras comerciales extranjeras a su comercio. Establecen que sus socios tendrán que aplicar principios esencialmente estadounidenses, como el juego limpio y el debido proceso, a los inversionistas y exportadores estadounidenses. Los acuerdos comerciales requieren que se desarrollen reglas de una manera abierta y transparente, se prohíban la discriminación injusta contra productos, servicios o partes estadounidenses, y se protejan los derechos de propiedad estadounidenses contra las expropiaciones sin el debido proceso y una compensación justa. Y, al final, les dan a los exportadores, los trabajadores y los inversionistas estadounidenses una mayor libertad de la interferencia injusta por parte de gobiernos extranjeros.

En momentos en que EE.UU. debate acuerdos comerciales que tienen el potencial de respaldar un nuevo crecimiento económico, es imperativo que nos concentremos en los méritos de cada uno y que no simplemente volvamos a caer en errores de concepto de larga data.

6 abr 2011

China vuelve a subir las tasas para frenar la inflación

Por Aaron Back y Jason Dean

BEIJING—China elevó las tasas de interés por cuarta vez en menos de seis meses en un nuevo intento por luchar contra la creciente inflación que ha abrumado a los consumidores y empresas en la segunda economía más grande del mundo.

El Banco Popular de China dijo que las tasas de interés de referencia subirían el miércoles en un cuarto de punto porcentual a 3,25% para depósitos a un año en la moneda local, y 6,31% para préstamos a un año. El banco central ha subido el costo oficial del crédito en un punto porcentual desde octubre, pero las tasas de depósitos siguen muy por debajo de la tasa de inflación, y las tasas de préstamo están apenas ligeramente por encima de ella.

El comunicado del banco central el martes dijo que el alza también se aplicaría a los préstamos hipotecarios. Ello también se aplicó a incrementos previos, pero el martes fue la primera vez en la serie de recientes decisiones —en octubre, diciembre y febrero— en que el banco central señaló el efecto en las hipotecas, indicando que al menos parte de su motivación es contener los crecientes precios de las propiedades que han sido una fuente mayor de quejas públicas.

Se esperaba ampliamente una nueva alza, si bien el día escogido para la noticia —el martes es un feriado nacional cuando los mercados y la mayoría de los negocios estaban cerrados— fue anterior a lo esperado. Ello desencadenó la especulación de que la lectura del índice del precio al consumidor para marzo —cuyo anuncio estaba previsto para la próxima semana— puede ser mayor de lo que esperaba Beijing. En enero y en febrero, el IPC subió 4,9% frente al año anterior, en comparación con 5,1% en noviembre pero aún cerca de máximos de dos años y medio.

"Esta alza de tasas sugiere que el IPC de marzo, que se difundirá al comienzo de la próxima semana, puede dar una sorpresa al alza", dijo en una nota el economista Wang Ping, de Morgan Stanley. "También sugiere que las autoridades chinas confían en la sostenibilidad del impulso al crecimiento subyacente".

Los líderes de China están tratando de manejar un equilibrio precario entre aplacar la inflación —que, en niveles mucho mayores, ha desencadenado malestar social en China en decenios pasados— y mantener una economía lo suficientemente rápida como para generar empleos para su gigantesca población. El éxito o fracaso de Beijing conlleva enormes consecuencias para la economía global porque el crecimiento económico chino es un gran impulsor para las empresas y las economías que venden bienes para el consumidor, como autos y computadoras, y materias primas, como acero y cobre, a China.

—Liu Li en Beijing y Alex Frangos en Hong Kong colaboraron para este artículo.

5 abr 2011

Los bancos centrales divergen en sus estrategias monetarias

Por Brian Blackstone y Jon Hilsenrath

Los principales bancos centrales del mundo están cada vez menos sincronizados conforme afrontan presiones inflacionarias y una combinación de desafíos al crecimiento económico en todo el mundo.

El Banco Central Europeo, que se prepara para su reunión del jueves, podría ser el primer banco central de las economías desarrolladas en elevar las tasas de interés desde que el mundo cayó en una profunda recesión en 2008.

El Banco Popular de China, a su vez, elevó su tasa de interés de referencia el martes en un cuarto de punto porcentual, continuando un ciclo de ajuste en las economías emergentes que comenzó antes, pero que muchos economistas tildan de demasiado tímido.

En la Reserva Federal de Estados Unidos, entretanto, se ha desatado un intenso debate acerca de cuándo empezar a subir las tasas. Un campo minoritario pero vociferante, plantea la posibilidad de elevar las tasas este año para mitigar las presiones inflacionarias. Pero la cúpula de la Fed no se muestra inclinada a entrar en acción en el futuro cercano. Su presidente, Ben Bernanke, reiteró el lunes su opinión de que los altos precios del petróleo, los granos y otras materias primas son transitorios.

El Banco de Japón, sacudido por desastres naturales y una crisis nuclear, se reunirá el miércoles y el jueves para considerar nuevas medidas de estímulo que dirigirían préstamos de bajas tasas de interés a través de bancos a las zonas afectadas por las crisis. Se espera que el Banco de Inglaterra, que también se reúne el jueves y enfrenta presiones inflacionarias y el riesgo de una nueva recesión, no haga cambios.

Los bancos centrales de las principales economías del mundo "están en una clínica de estrés post-traumático", señala William Buiter, economista jefe de Citigroup y ex miembro del consejo del Banco de Inglaterra. Las tasas de interés "son ridículamente bajas", añade. "Este claramente no es el mundo en que les gusta operar a los bancos centrales". No obstante, escoger el momento adecuado para retirar el estímulo y empezar a subir las tasas es más delicado que en ocasiones anteriores.

Las estrategias que se emprendan en los próximos meses tendrán enormes implicancias para el crecimiento, la inflación y los mercados financieros. Bruce Kasman, economista global jefe de J.P. Morgan, dice que los bancos centrales de mercados emergentes como el Banco Popular de China están rezagados en su lucha contra la inflación y arriesgan mayores presiones inflacionarias. Si los bancos centrales de las economías desarrolladas esperan demasiado para iniciar el ajuste, también corren el riesgo de rezagarse. Pero si actúan demasiado pronto o demasiado enérgicamente, podrían interrumpir la recuperación de sus respectivas economías.

En momentos en que el BCE se apresta a subir las tasas y la Fed opta por dejarlas intactas, el dólar podría seguir cayendo en los mercados conforme los inversionistas salen en busca de activos con retornos más altos, señala Kasman.

La divergencia entre los bancos centrales pone a prueba su credibilidad. El BCE apuesta a que un alza de las tasas ahora demostrará su celo antiinflacionario y podría ayudarlo a evitar aumentos más draconianos más adelante. Se espera que el organismo aumente su tasa de referencia en un cuarto de punto porcentual en la reunión del jueves para dejarla en 1,25%. El euro tocó máximos de cinco meses contra el dólar de EE.UU. esta semana.

La Fed, por su parte, cree que puede darse el lujo de dejar que la recuperación incipiente en EE.UU., que aún enfrenta grandes obstáculos como la caída del mercado inmobiliario, el mayor ahorro de las personas y el alto desempleo, siga adelante por un tiempo antes de empezar a pisar el freno.

Si el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, se equivoca, las mayores tasas de interés podrían castigar innecesariamente a las economías más frágiles de Europa, como Grecia, Irlanda, Portugal y España, mientras que el fortalecimiento del euro podría encarecer las exportaciones alemanas en los mercados mundiales.

Si la Fed es la equivocada y demora demasiado para subir las tasas, su credibilidad para combatir la inflación se vería perjudicada. Bernanke indicó el lunes que si los precios al consumidor suben de manera más generalizada de lo que espera, actuará para erradicar la inflación.

Hay mucho en juego para Trichet, el último presidente de un banco central de una economía desarrollada en aumentar las tasas de interés, en julio de 2008, apenas semanas antes de que la quiebra de Lehman Brothers desencadenara una crisis financiera global. El BCE ha sido criticado por esa medida desde entonces, pese a que Trichet usa ese ejemplo como confirmación de su firmeza contra la inflación.

El BCE encara una división cada vez más honda entre un norte más próspero conformado por Alemania, Austria y Holanda, donde la inflación comienza a echar raíces, y su frágil sur más Irlanda, donde el desempleo es alto y el crecimiento débil.

Trichet minimiza la brecha entre las economías de la región, diciendo que no son más inusuales que los niveles de desempeño entre las regiones de EE.UU. Pero muchos analistas creen que el BCE subestima los riesgos que presenta un bloque, como la zona euro, que se mueve a múltiples velocidades.

[Centrales]
Fuente: WSJ

4 abr 2011

La Comisión Europea propone armonizar la base del impuesto de sociedades

Europa Press

La Comisión Europea ha presentado este miércoles una propuesta legislativa para armonizar en toda la UE la base imponible del impuesto de sociedades. Se trata de una de las medidas que la canciller alemana Angela Merkel ha exigido incluir en el Pacto por el Euro como contrapartida a reforzar el fondo de rescate para los países con problemas de deuda. El comisario de Fiscalidad, Algirdas Semeta, adelantó las líneas maestras en una entrevista con el Economista la semana pasada.

La propuesta del Ejecutivo comunitario no afecta a los tipos del impuesto, que seguirán siendo competencia de cada Estado miembro. En España el tipo general del impuesto de sociedades es el 30%.

Bruselas calcula que la base común ahorrará a las empresas europeas 700 millones de euros anuales por los menores costes administrativos, y 1.300 millones de euros al poder consolidar los beneficios y las pérdidas que obtienen en los diferentes Estados miembros donde operan. Además, las compañías que deseen expandirse fuera de sus fronteras conseguirán un ahorro de hasta 1.000 millones de euros.

La base común armonizada será obligatoria para los Estados pero voluntaria para las empresas. Las que crean que el régimen armonizado de la UE les beneficia podrían decidir acogerse al mismo, mientras que otras empresas podrían seguir ajustándose a sus regímenes nacionales.

Beneficios para España

El comisario de Fiscalidad, Algirdas Semeta, ha asegurado que "las preocupaciones de los Estados por una pérdida de ingresos no están justificadas" porque la nueva base común será más amplia (un 7,9% más) que la media de las bases nacionales existentes. Además, cada Gobierno seguirá siendo soberano para fijar los tipos.

De media, los países perderán un 2,7% de ingresos por la consolidación de pérdidas y beneficios de las empresas, aunque en el caso de España Bruselas calcula que podría incluso ganar un 1,2%.

Los Estados miembros llevan discutiendo casi una década sobre la armonización del impuesto de sociedades. Pero los temas de fiscalidad exigen un acuerdo unánime de los Veintisiete y las reticencias de varios Estados miembros, especialmente Irlanda que tiene un tipo del 12,5% para atraer inversiones, han impedido realizar avances.

Según un reciente informe elaborado por Ernst & Young, España estaría entre los países ganadores de crearse una base imponible común en la UE del Impuesto de Sociedades, tanto en términos de aumento de la recaudación como de creación de empleos. Irlanda se sitúa entre los Estados miembros más perjudicados en ambas categorías.

Ventanilla única

Las empresas transfronterizas tienen que ajustarse hasta a 27 normativas diferentes para calcular su base tributaria y deben trabajar hasta con 27 administraciones tributarias distintas.

Además, se enfrentan a un régimen "extremadamente complejo" para determinar la manera en que deben tributar las transacciones dentro del grupo (precio de transferencia) y no pueden compensar sus pérdidas en un Estado miembro con los beneficios en otro. Como consecuencia, "las grandes empresas deben sufrir costes y complicaciones enormes, mientras que a las pequeñas esto les suele disuadir de expandirse dentro de la UE", de acuerdo con el análisis de la Comisión.

La propuesta de base común para el impuesto de sociedades tiene por objeto solucionar estos problemas ofreciendo a las empresas un único conjunto de normas sobre la base tributaria y la posibilidad de presentar una única declaración fiscal consolidada a una sola administración por su actividad entera dentro de la UE.

Partiendo de esta declaración fiscal única, la base tributaria de la empresa se repartirá entre los Estados miembros en que operase, según una fórmula específica. Esta fórmula tendrá en cuenta tres factores: activos, mano de obra y ventas. Una vez desglosada la base tributaria, los Estados miembros podrán gravar su parte de acuerdo con su propio tipo del impuesto de sociedades.

Fuente: El Economista

1 abr 2011

Pese al crecimiento, aumentan las dudas sobre el milagro indio

Por Paul Beckett

Nueva Delhi, India—La economía de India está en auge; su crecimiento sólo es superado por el de China entre las principales economías del mundo. Sin embargo, en los últimos meses, el ánimo del país se ha agriado drásticamente y los líderes empresariales han comenzado a quejarse de que algo anda mal.

Nadie pone en duda que el boom ha creado una enorme riqueza para la élite ejecutiva y ha contribuido a mejorar las vidas de cientos de millones de personas. Pero los beneficios de este crecimiento no se han extendido a la gran mayoría. Además, una serie de escándalos de corrupción ha expuesto la falta de un gobierno eficaz en India.

En una aparición en televisión, Azim Premji, el presidente del gigante de servicios informáticos Wipro Ltd., describió la situación como una "calamidad nacional".

En enero, Premji y otros 13 líderes de empresas, jueces jubilados de la Corte Suprema y ex gobernadores del banco central, expusieron sus quejas en una carta abierta a "nuestros líderes". "Es un hecho ampliamente reconocido que los beneficios del crecimiento no están llegando a los sectores pobres y marginados de forma adecuada debido a los impedimentos al desarrollo económico", escribieron.

No se suponía que esta fuera la imagen de India 20 años después de abandonar un modelo económico centralizado, abrazar el capitalismo e iniciar el despegue económico. Las reformas históricas de 1991 partieron de la promesa de transformar el país de una economía agraria a una industrial, lo que se tradujo en una mejor calidad de vida para todos sus habitantes. Otros países asiáticos, incluyendo China y Corea del Sur, recorrieron este camino con éxito.

India disfrutó de unos años de crecimiento asombroso, pese a tener problemas que sus vecinos no compartían, como un complejo sistema de castas que imponían inquebrantables diferencias sociales. Estos problemas han estancado su transformación. La educación pública está en ruinas. Ninguna empresa estatal de peso se ha privatizado en años. La prometida modernización del sistema financiero ha avanzado a duras penas y la reforma agraria necesaria para estimular la industrialización ha sido imposible desde el punto de vista político. La desnutrición sigue siendo generalizada.

Los funcionarios del gobierno reconocen que el proceso de reforma necesita ser revitalizado. "Debemos redescubrir rápidamente el viejo sentido de la audacia y tomar decisiones osadas, que estoy seguro que tomaremos", dijo el ministro del Interior, Palaniappan Chidambaram, quien jugó un importante rol en las reformas de 1991. El gobierno, dice, ha tomado varias medidas hace poco para ayudar a los pobres, estableciendo un programa de almuerzos en las escuelas y proponiendo una ley para hacer que el acceso a los alimentos sea un derecho fundamental.

Ravi Venkatesan, quien hasta el martes dirigía la filial de Microsoft Corp. en India, advierte que hay mucho en juego. "Podríamos terminar con una sociedad inestable, a medida que las aspiraciones van en aumento y aquellos que quedan rezagados ya no se conforman con vivir sus vidas. Ya se pueden ver muestras de ira", asegura.

El destino de India es vital para las economías desarrolladas, para las que el país de 1.200 millones habitantes es un mercado de exportación cada vez más importante, una fuerza estabilizadora en una región peligrosa y un contrapeso al auge de China.

El proceso de liberalización económica de India arrancó a partir de una crisis financiera en 1991, cuando estuvo a punto de declararse en cesación de pagos. Manmohan Singh, el actual primer ministro era entonces el ministro de Hacienda, y las iniciativas que implementó evitaron el colapso financiero.

En muchos aspectos importantes, los cambios transformaron el país en una historia de éxito. La esperanza de vida aumentó a 64 años en 2008,, frente a los 58 de 1991. La alfabetización se ha propagado. Centenares de millones de personas empezaron a recibir mayores ingresos. El Producto Interno Bruto per cápita subió a US$3,270 en 2009, en comparación con US$925 en 1991, según el Banco Mundial.

Industrias otrora estatales, como las aerolíneas y las telecomunicaciones, ahora están en manos privadas. El sector de la tercerización es un modelo global por su calidad y bajos costos.

Sin embargo, otros indicadores del bienestar nacional pintan un cuadro más sombrío. "¿Qué es lo que han hecho la globalización y la industrialización por India?", se pregunta Venkatesan, el ex ejecutivo de Microsoft. "En torno a 400 millones de personas han visto los beneficios, pero unos 800 millones no".

El consumo de calorías por el 50% que constituye la base de la pirámide de la población india está en declive desde 1987, según la encuesta para 2009-2010 del Ministerio de Finanzas, si bien aquellos en la cúspide social luchan contra mayores tasas de obesidad. En parte esto se debe a la desnutrición: 46% de los niños de menos de 3 años son demasiado pequeños para su edad, según UNICEF.

La infraestructura en las ciudades y regiones agrícolas no ha progresado mucho y se encuentra en un estado deplorable. En los últimos años, China ha sumado cada año, en promedio, más de 10 veces la electricidad a su red que India.

El actual gobierno ha estado distraído por las revelaciones acerca de la corrupción. Las reformas debían reducir la corrupción poniendo fin a la "Licencia Raj," un sistema de permisos del gobierno que determinaban la actividad económica, y que era muy corrupto. Además, el gobierno redujo la carga impositiva a particulares y empresas para fomentar un mayor cumplimiento.

Pero la cantidad de negocios que evaden impuestos directos, de hecho, se disparó, dice Arun Kumar, presidente del Centro de Estudios Económicos y de Planificación de la Universidad Jawaharlal Nehru en Nueva Delhi, y un experto en el "mercado negro".

Un estudio a mediados de la década de los 50 estimó que el mercado negro representaba de 4% a 5% del PIB de India. En lugar de disminuir, la economía ilegal se ha convertido en sistémica. Kumar estima que alcanzó 40% del PIB en 1996 y 50% en 2006. "La razón de que haya crecido es que la ilegalidad en la sociedad se ha vuelto más y más tolerable", dice.

[india]
Fuente: WSJ