10 dic. 2009

El BCE aumenta la presión sobre Grecia

por Ralph Atkins

Un importante político del Banco Central Europeo ha advertido a Grecia de que tiene un año para controlar sus finanzas públicas o que, de lo contrario, se arriesga a que sus bonos queden inhabilitados como garantía para los bancos que soliciten liquidez del BCE.

Las declaraciones de Axel Weber, el presidente del Bundesbank alemán, aumentan la presión sobre el nuevo gobierno socialista de Atenas tras conocerse que la situación de su presupuesto es mucho peor de lo temido anteriormente.

El martes, Fitch redujo el ráting de la deuda griega a BBB+ –la primera vez en 10 años que una de las principales agencias de ráting valora a Grecia por debajo de A–. Standard & Poor's también ha advertido sobre la posibilidad de una rebaja.

Antes de la crisis económica global, una valoración de A- era el requisito mínimo que debían tener los activos que ofrecieran los bancos de la eurozona cuando acudiesen a las operaciones de liquidez del BCE. El límite se redujo a BBB- después de que la quiebra de Lehman Brothers el año pasado amenazase con paralizar los mercados financieros, pero hasta el momento el BCE sólo ha dicho que este estándar más bajo se aplicará hasta finales de 2010.

Ante el club internacional de periodistas económicos en Fráncfort, Weber señaló que los ajustes temporales “terminarán”, y añadió que “el Gobierno griego y aquellos con responsabilidades ven clara la necesidad de implementar medidas de consolidación [fiscal] concretas”.

Sin embargo, Weber, miembro del consejo de gobierno del BCE, no dio explicaciones claras sobre si el BCE aprovecharía alguna vez una amenaza para excluir los bonos de un gobierno de la eurozona de sus operaciones de liquidez –un paso que se consideraría político–. Webber asumió que Grecia actuaría en respuesta a las presiones impuestas por los mercados financieros y las agencias de ráting. “La pelota está en el tejado de Grecia”, apuntó.

Las autoridades de la UE mantienen la presión para que Atenas redoble los esfuerzos para reducir su déficit, que se espera que alcance este año casi el 13% del producto interior bruto (PIB).

En febrero, el ministerio de Finanzas alemán sugirió que, en el peor de los casos, se podría ofrecer ayuda a los países de la eurozona en mayores dificultades. Pero esas palabras tranquilizadoras no se han repetido más recientemente, lo que alimenta las especulaciones de que si Grecia afrontase finalmente la amenaza de impago, quedaría en manos del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Sin embargo, Weber expresó su confianza en que la UE cuenta con los medios para obligar al Gobierno griego a reducir su déficit a un nivel en línea con “el pacto de estabilidad y crecimiento” de la región –que se supone que tiene que compensar la falta de una única autoridad fiscal en los 16 países de la eurozona–. El pacto establece un límite del 3% para los déficit del sector público.

“Dentro del pacto de estabilidad y crecimiento no hay ninguna función para el FMI”, señaló Weber.

Los ministros de Finanzas de la eurozona han iniciado movimientos que podrían culminar en sanciones contra Grecia por violar repetidamente el pacto de estabilidad y crecimiento. La frustración con Grecia aumentó debido a la poca fiabilidad de sus estadísticas. A principios de este año, la Comisión Europea esperaba un déficit para 2009 por encima del límite del 3%, pero en noviembre, tuvo que revisar sus previsiones para mostrar una cifra del 12,7%. Se prevé que la deuda del Gobierno griego supere este año el 112% del PIB.

Entretanto, su déficit por cuenta corriente alcanzó casi el 15% del PIB el año pasado, aunque se espera que caiga por debajo del 9% en 2009.

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