7 dic. 2009

Obama es partidario de usar los fondos del TARP para estimular el empleo

por Tom Braithwaite

Barack Obama, el presidente de EEUU, se prepara para utilizar una parte de los 700.000 millones de dólares (471.000 millones de euros) del programa de compra de activos tóxicos (TARP) para apoyar la creación de empleo, frente a los deseos de economistas y estrategas más conservadores que quieren usar el dinero para pagar la deuda.

Tim Geithner, el secretario del Tesoro, calcula que, para cuando acabe el año, los bancos habrán devuelto cerca de 175.000 millones de dólares. La reserva de dinero aumentó la semana pasada con la devolución de Bank of America de 45.000 millones de dólares; Citigroup se esfuerza en la actualidad por pagar los 20.000 millones de dólares que recibió durante la crisis financiera.

El fondo TARP, creado durante la administración de George Bush, estaba diseñado originalmente para adquirir activos tóxicos de los bancos con el objetivo de limpiar sus balances y estimular la concesión de créditos. El programa se desvió de su propósito cuando Hank Paulson, el anterior secretario del Tesoro, decidió invertir los fondos directamente en los bancos.

La administración Obama ha ampliado aún más el propósito original, destinando decenas de miles de millones de dólares al rescate de empresas como General Motors y Chrysler. Pero los demócratas están divididos en la actualidad en torno al uso de los fondos del TARP para intentar reducir la tasa de paro, tal vez mediante desgravaciones dirigidas a estimular nuevas contrataciones o inversiones.

Jon Kyl, el senador republicano por Arizona, dijo en la CNN ayer que podría no oponerse a nuevos programas para favorecer la creación de empleo, pero señaló que el dinero debería proceder del programa de estímulo de 787.000 millones de dólares –y no el TARP–.

“Tomemos parte del dinero que no se ha gastado del programa de estímulo”, sugirió. “Se supone que el dinero del TARP que ha sido devuelto al Tesoro ha de usarse para pagar nuestra deuda”.

Algunas autoridades de la administración respaldan esta opinión y preferirían dar una muestra de disciplina fiscal usando los fondos devueltos para pagar la deuda nacional.

Pero los demócratas liberales presionan para que se implemente otra serie de estímulos, lo que es un indicio de las diferencias en el partido.

El Grupo Negro del Congreso, que representa a los miembros afroamericanos, entorpeció el mes pasado la votación sobre la reforma de la regulación financiera con el objetivo de presionar a la administración para que destine más ayudas federales a sus distritos, ya que algunos de ellos sufren tasas de paro que superan el índice global del país del 10%.

Barney Frank, presidente del comité de servicios financieros de la cámara, está presionando para que se use parte del dinero del TARP para pagar la hipoteca de las personas que han perdido sus empleos. “Estoy bastante convencido de que saldrá adelante”, comentó recientemente.

Geithner también espera que la devolución del dinero antes de lo previsto permita cubrir ambos campos.

“Vamos a explicar que dispondremos de considerables recursos que podremos usar no sólo para hacer frente a las prioridades inmediatas del país estimulando la inversión en la creación de empleo, sino también para cubrir nuestros retos fiscales a largo plazo”, aseguró el viernes.

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