16 jul. 2010

Tras la presión de bancos y gobiernos, las propuestas reguladoras de Basilea se diluirían

Por Damian Paletta y David Enrich

Representantes de las autoridades reguladoras bancarias y de bancos centrales, reunidos a puerta cerrada esta semana en la ciudad suiza de Basilea durante dos días, parecen abiertos a diluir las propuestas presentadas en diciembre, después de la intensa presión de los grandes bancos y algunos gobiernos para poder alcanzar un compromiso global para la fecha límite de noviembre.

En medio de un consenso general de que los bancos necesitan contar con mayores reservas de capital de las que tenían antes de la crisis financiera global, las conversaciones de ahora se centran en resolver varios asuntos clave:

¿Qué cuenta como capital? ¿Qué límite de endeudamiento habría que permitirles a los bancos? ¿Cuánto dinero en efectivo deberían tener? ¿Cuán flexibles deberían ser las reglas para los diferentes sistemas bancarios nacionales? ¿Cuánto tiempo tendrán que acatar los bancos los estándares más estrictos para evitar una contracción de crédito?

Un acuerdo del Comité de Supervisión Bancaria de Basilea tendrá un impacto más global y, en algunos casos, más potente sobre las ganancias, operaciones de préstamos e inversiones bancarias que el proyecto de ley de reforma financiera que podría aprobar hoy en el Congreso estadounidense.

Las conversaciones, que concluyen hoy, reúnen en la sede del Banco de Pagos Internacionales (BPI) a 44 agencias de 27 países, cada uno con sus propias prioridades. Los franceses exigen cambios que permitan que sus tres mayores bancos —Société Générale SA, Crédit Agricole SA y BNP Paribas SA— sigan conservando filiales de seguros sin enfrentar sanciones. Y los estadounidenses quieren que sus grandes bancos estén autorizados a considerar como capital los derechos de titularización de hipotecas.

Entre los principales puntos en discusión se destaca la creación de un límite sobre cuánto pueden endeudarse los bancos, una "relación de apalancamiento". Los negociadores de varios países, incluyendo Alemania —preocupado por las implicaciones para Deutsche Bank AG— piden flexibilidad sobre la aplicación de la nueva relación, en lugar de tener que acatar reglas vinculantes globales. Otros representantes responden que esta situación minaría el propósito de la reglamentación.

El progreso en Basilea es esencial para alcanzar un acuerdo a tiempo para que los líderes del G-20 puedan celebrarlo cuando se reúnan en noviembre en Corea del Sur. Con ese fin, entre los participantes se habla de aparcar los temas más polémicos.

Para reducir la resistencia a las reglas, los reguladores están optando por que los bancos puedan excluir partes del capital existente que no se incluirían bajo las nuevas reglas y eximir a los bancos de tener que reemplazar ciertos tipos de capital. Además, es probable que les concedan a los bancos entre cinco y 10 años para acatar las nuevas reglas sobre capital, según fuentes cercanas a las negociaciones.

Los delegados reunidos en Basilea discuten varios estudios que estiman el impacto de las reglas propuestas. Los análisis muestran que la versión contemplada en diciembre exigiría que los bancos de todo el mundo recauden casi US$1 billón (millón de millones) en nuevo capital, según fuentes cercanas al proceso. La cifra, si bien aún gigantesca, es considerablemente menor a las estimaciones de varios billones de dólares publicadas por varios grupos de la industria.

Una de las manzanas de la discordia es la posible implementación de la llamada "relación estable de financiamiento neto", que obligaría a los bancos a conservar más financiamiento a largo plazo para hacerles menos susceptibles a un congelamiento de los mercados. La propuesta ha levantado polémica, ante las quejas de varios analistas de que podría costarles a los bancos billones de dólares en nuevos fondos. La idea podría ser archivada, según fuentes familiarizadas con la situación.

Otro tema en disputa es un requisito para que los bancos reserven una cantidad superior al capital mínimo exigido para asegurarse que puedan superar épocas de crisis. Los reguladores discrepan sobre la sanción a imponerles a los bancos que no alcancen ese monto de seguridad, y si deberían limitar los paquetes de remuneración o pagos de dividendos en los bancos que incumplan este requisito.