25 oct. 2010

La tarea pendiente para el G-20: los desequilibrios comerciales

Por Evan Ramstad

GYEONGJU, Corea del Sur—Los logros de los ministros de Finanzas y los presidentes de los bancos centrales de los países que forman el Grupo de los 20, luego de maratónicas reuniones este fin de semana, no dejaron a sus jefes, los presidentes y primeros ministros de las grandes potencias económicas del mundo, mucho para hacer cuando se reúnan en Seúl el próximo mes.

Los ministros lograron significativos progresos en dos de los asuntos más espinosos que enfrentaban: redistribuir el poder entre los países avanzados y emergentes en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y acordar una reducción de los desequilibrios comerciales que están en el centro de las disputas cambiarias que afectan a los mercados.

En la cumbre de Seúl, que se realizará el 11 y el 12 de noviembre, se les pedirá a los líderes del G-20 que den su aval a esas decisiones y a los recientes avances en la reforma del sector financiero que han hecho otros organismos internacionales.

"La agenda de los líderes será como nuestra agenda y esperamos que le den más fuerza al marco y a los acuerdos de cooperación que hemos establecido", dijo el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner, luego de que culminara el sábado la reunión de ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales.

La gran pregunta en la cumbre de Seúl, sin embargo, será si los líderes abordarán el asunto controversial que los ministros y los banqueros centrales no pudieron resolver: cómo controlar los desequilibrios comerciales.

Los participantes de la reunión del fin de semana acordaron evaluar sus balances de cuenta corriente en relación a una serie de "directrices indicativas", pero decidieron dejarlas sin definir por el momento. Se le dará al FMI la responsabilidad de revisar las balanzas comerciales de los países y llamar la atención a aquellos que tengan superávits o déficits que excedan los criterios.

Los ministros de Finanzas y los presidentes de los bancos centrales aumentaron la credibilidad del FMI entre los países emergentes con su decisión de darles más votos y cuotas de inversión en el fondo. Los países europeos aceptaron ceder dos de sus nueve asientos en la junta directiva del FMI, que cuenta con 24 integrantes, a los países emergentes.

Aun así, los ministros de algunos países con superávits de cuenta corriente son renuentes a aceptar metas específicas.

El ministro de Finanzas de Canadá, Jim Flaherty, dijo que no había suficiente tiempo para que los 20 países resolvieran el asunto antes de la cumbre. "Pienso que necesitaremos poner más sustancia en esto durante un tiempo", declaró Flaherty a Dow Jones Newswires el sábado.

EE.UU., que junto con Corea del Sur propuso el mecanismo de revisión de las balanzas comerciales, apoyaría un criterio que obligue a los países del G-20 a tomar medidas si su superávit o déficit de cuenta corriente excede 4% de su Producto Interno Bruto, señaló un funcionario del gobierno de Barack Obama. Se tendrían que hacer excepciones, por ejemplo, para los países que son fuertes exportadores de materias primas, agregó el funcionario.

[G-20]

La cuenta corriente es la medición más amplia de la balanza comercial y de inversiones de un país. A los países les preocupa tener que aceptar metas específicas respecto a este indicador porque hacerlo podría afectar el valor de su moneda.

Por ejemplo, una directriz de 4% requeriría que China, que actualmente tiene un superávit de cuenta corriente de 4,7%, adoptara políticas —incluyendo tipos de cambio, recortes presupuestarios y cambios en sus regulaciones y sus impuestos— para reducirlo. Además, China podría enfrentar dificultades con esta meta en los próximos años: el FMI proyecta que su superávit se incremente a alrededor de 8% de su PIB en 2015.

El domingo, Geithner mantuvo conversaciones con un alto funcionario de Finanzas chino después de la reunión en Corea del Sur. Los gobiernos de EE.UU. y China informaron que Geithner y el viceprimer ministro Wang Qishan intercambiaron opiniones sobre las relaciones económicas entre los dos países en la ciudad china de Qingdao, pero no se divulgaron los detalles. Los dos funcionarios también hablaron sobre los preparativos para la cumbre de jefes de estado del G-20 del próximo mes.

La cumbre de Seúl será la quinta desde que los líderes del G-20 comenzaron a reunirse inmediatamente después de la crisis económica y crediticia que comenzó en el segundo semestre de 2008. En la más reciente reunión, realizada en Toronto en junio, los líderes acordaron una serie de pasos para terminar los programas de estímulo fiscal que comenzaron durante la crisis.

—Nirmala Menon contribuyó a este artículo.

Fuente: WSJ