22 nov. 2010

¿Es la cesación de pagos una mejor salida?

Por Bob Davis

WASHINGTON—Mientras que otro país europeo se acerca a un rescate multimillonario, varios economistas dicen que solamente hay una forma de hacer que los acreedores compartan el dolor: declararse en cesación de pagos.

En Dublín, funcionarios del Fondo Monetario Internacional (FMI), la Unión Europea (UE) y el Reino Unido están negociando los detalles de un paquete de rescate que probablemente requiera que el gobierno irlandés se apriete el cinturón en pensiones y salarios pero, a su vez, que pague a los tenedores de bonos de los bancos cuyas deudas el gobierno garantizó.

Un desenlace tan desequilibrado —que ha sido repetido por lo menos desde las crisis de deuda de América Latina en la década de los años 80— enfurece a los votantes y sugiere a los inversionistas que no hay un precio a pagar por realizar préstamos riesgosos porque las instituciones internacionales siempre los rescatarán.

En lugar de eso, dicen economistas, se debería requerir a los prestamistas asumir algún tipo de responsabilidad sobre sus inversiones como manera de reducir la deuda de un gobierno y obligarlos a ser más cuidadosos respecto a dónde invertir su dinero la próxima vez ya que se darán cuenta de que el FMI y otros no garantizarán que se les pague todo.

"El efecto más importante es que la deuda (de un país) no se acumule demasiado", dijo Kenneth Rogoff, economista de Harvard que ha estudiado siglos de cesaciones de pago soberanas.

[Soberanos]

La canciller alemana, Angela Merkel, trató de moverse en esa dirección el mes pasado. Convenció a otros miembros de la UE de que debían considerar obligar a los inversionistas en bonos soberanos a aceptar pérdidas como condición para futuros planes de rescate. Pero el esfuerzo tuvo efectos contraproducentes cuando provocó un fuerte incremento en los costos de endeudamiento de los países más débiles de la eurozona. Los críticos dicen que esto hizo aún más probable un rescate para Irlanda.

La reacción negativa del mercado ilustra la dificultad de hacer un cambio así. Durante los tiempos de crisis, cualquier rumor de que se castigará a los acreedores hace subir las tasas de interés y empeora la situación. Durante los momentos de tranquilidad, el impulso para cambiar se diluye. Los acreedores se ocupan de otras preocupaciones y los países que emiten deuda no quieren cambios que puedan incrementar sus costos de financiamiento.

"Hay países que creen que facilitar el proceso de cesación de pagos reduciría su habilidad para emitir deuda", dice Raghuram Rajan, economista de la Universidad de Chicago.

Luego de la crisis financiera asiática de 1997 y 1998, el FMI propuso un mecanismo de cesación de pagos institucionalizado. El fondo, según la propuesta, habría juzgado la capacidad de un país de pagar sus deudas y las políticas que necesitaba aplicar. Otra institución habría actuado como un tribunal internacional de bancarrota. La propuesta se diluyó en 2003 por la oposición del Departamento del Tesoro de Estados Unidos y de los mercados emergentes, que no querían ceder poder a un organismo internacional.

Pero incluso si Europa crea un mecanismo de default, dice Rogoff , no es claro que los países en desarrollo vayan a seguir la idea.

Fuente: WSJ