3 ene. 2011

Las bolsas hicieron caso omiso a las crisis en 2010. ¿Harán lo mismo este año?

Por Jonathan Cheng

Los mercados bursátiles globales esquivaron una serie de temores —incluidas dos sacudidas al borde del desastre en Europa y una preocupación casi constante por una recaída en EE.UU. — para alcanzar máximos históricos.

Si esa alza puede continuar en 2011 o no dependerá de una mezcla delicada de buenas noticias: la estabilización de EE.UU., crecimiento económico sostenido en los mercados emergentes y la ausencia de grandes problemas en Europa, la península coreana y otros lugares.

También es posible que los inversionistas deban hacer su camino sin un viento de cola clave que impulsó el alza durante gran parte de 2010, es decir la ayuda de la Reserva Federal de EE.UU. El aluvión de efectivo liberado por el banco central estadounidense terminó por impulsar el precio de los activos en todo el mundo. Pero cuando es probable que los beneficios económicos del dinero fácil sean más modestos, la estabilización de la economía global cobra mayor importancia que nunca.

Todo eso se suma a lo que podría ser un año frágil para las acciones.

"Si hay sorpresas negativas, serán peor de lo normal porque no podremos atajarlas tanto", indicó Dori Levanoni, socio y estratega global macro de la firma de administración de activos First Quadrant LP. "En el papel, si la economía mundial puede mantener este crecimiento lento es algo bueno, pero somos más sensibles a los riesgos externos" porque el crecimiento es más modesto de lo que ha sido históricamente en las recuperaciones.

Si los inversionistas buscan pruebas de que esto es posible, no necesitan mirar más allá de 2010, cuando los mercados lograron ganancias impresionantes a pesar de una recuperación anémica en los países desarrollados y una serie de crisis.

Europa

La capacidad de soportar problemas se observó especialmente en los mercados europeos, muchos de los cuales lograron ganancias a pesar de varios episodios de crisis de deuda soberana que amenazaron la moneda común europea y desafiaron la determinación de la Unión Europea.

Los cinco países llamados PIIGS —Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España— terminaron el año en territorio negativo. Muchos de ellos enfrentan la posibilidad de años de austeridad fiscal y un largo camino hacia la recuperación de sus sectores bancarios.De todos modos, el amplio índice Stoxx Europe 600 subió 9% para finalizar el año en un máximo de dos años. Alemania avanzó 16% a niveles que no se veían desde comienzos de 2008. El índice británico FTSE 100 creció 9% para quedar cerca de un máximo en casi dos años.

Los mejores en la región, sin embargo, fueron Turquía, Dinamarca y Rusia, que terminaron con alzas de 25%, 35% y 23%, respectivamente. Eso mercados lograron esquivar en gran medida los temores de deuda del continente, lo que permitió que los inversionistas se concentraran en sus sólidas situaciones internas.

"Alemania está bien posicionada para tener un excelente desempeño otra vez en 2011", afirmó Kate Moore, estratega de valores globales de Bank of America Merrill Lynch, quien resaltó que es probable que su sector exportador sea impulsado por su exposición a la demanda de mercados emergentes y a un euro que difícilmente se fortalezca mucho en el mediano plazo.

Asia

La sólida recuperación económica y la mayor atención por parte de los inversionistas globales impulsaron a la mayoría de los mercados en la región no sólo para conseguir ganancias sino también para alcanzar máximos históricos.

Los mercados en India, Indonesia, las Filipinas, Malasia y Tailandia alcanzaron máximos históricos. Corea del Sur aumentó 22% para quedar apenas por debajo de su máximo histórico, a pesar de dos incidentes bélicos con Corea del Norte.

Sólo las dos mayores economías de la región, China y Japón, terminaron en rojo. El índice Compuesto de Shanghai cayó 14% y el Promedio Bursátil Nikkei cedió 3%.

Con alzas tan marcadas en muchos de estos mercados, hay temores de que algunos corran peligro de que revienten las burbujas. De hecho, el aumento de la inflación ya causa preocupación de que los bancos centrales de muchos de esos mercados adopten políticas más duras en 2011, lo que podría frenar el crecimiento.

Continente americano

América Latina también estuvo en ebullición. Chile, México, Venezuela, Perú y Argentina contribuyeron con algunos de los desempeños más sólidos de todo el mundo.

Toronto, un mercado impulsado por los commodities, subió 14% a alturas vistas por última vez antes de la crisis. Tanto México como Argentina terminaron el año en puntos máximos récord.

Sólo Brasil, un favorito de los inversionistas globales desde hace tiempo, mostró señales de debilidad, tambaleándose hacia el rojo durante gran parte del año antes de recuperarse para cerrar con un incremento de alrededor de 1%.

Nicholas Smithie, estratega de mercados emergentes de UBS, indicó que Brasil es su mercado favorito para 2011, gracias a expectativas menores de los inversionistas, un sector bancario sólido y una clase consumidora que florece.

Mientras los inversionistas se preocupan por un traspaso de poder dentro del gobierno de centro-izquierda de Brasil y la posibilidad de que el banco central endurezca sus políticas en el año que acaba de comenzar, Smithie sostiene que esos temores son exagerados, y que se conocen bien desde hace tiempo.

"Brasil ahora es uno de los mercados más baratos del mundo", sostuvo el estratega, quien estima que "es menos probable" que el aumento de las acciones este año en países latinoamericanos más pequeños y menos líquidos "se repita el año próximo".

La perspectiva

Para que las economías emergentes y sus mercados bursátiles sigan registrando buenos desempeños, los estrategas coinciden en que será importante el alza de la demanda interna. Ya no se puede contar con el mundo desarrollado, aquejado por la deuda y otros problemas, para que impulse el crecimiento global de forma consistente.

Fuente: WSJ