21 mar. 2011

España vuelca su atención a la segunda parte de la reforma laboral

Por Jonathan House y Daniel de la Puente

MADRID—Bajo intensa presión de la Unión Europea e inversionistas internacionales, España está redoblando sus esfuerzos por reducir una tasa de desempleo crónicamente alta y los costos laborales del país.

La reforma cobró nuevo ímpetu gracias a un acuerdo de la UE la semana pasada para fomentar el empleo, la competitividad y la disciplina fiscal de los países de la eurozona. Alemania había exigido las medidas —que considera una manera de abordar algunas de las causas fundamentales de la crisis de la deuda del bloque— a cambio de su apoyo para expandir el tamaño y el alcance del fondo de rescate de la región.

El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, ha prometido reformar un sistema de negociación salarial que hace que despedir trabajadores sea más fácil que ajustar sus salarios en un bajón económico. El gobierno ha dado a los sindicatos y líderes empresariales hasta el viernes para acordar los cambios, aunque ha indicado que podría ampliar un poco el plazo antes de legislar.

Se trata de la segunda parte de una reforma laboral que el año pasado redujo los altos costos del despido en España, lo cual según economistas disuade a las empresas de contratar personal.

"Hemos hecho una reforma del mercado laboral, que fue positiva, pero insuficiente", dijo Salvador del Rey, socio de la firma de abogados Cuatrecasas, Gonçalves Pereira. "Si no hay cambios, la reforma no será muy útil".

El desempleo en España, que supera el 20%, es por mucho el más alto del mundo desarrollado. Asimismo, dicen economistas, el rígido sistema de negociación salarial ha contribuido a una de las mayores tasas de crecimiento de los costos laborales de Europa, socavando la competitividad de la industria española.

Los acuerdos colectivos de negociación salarial, muchos de ellos indexados a la inflación, ataron a las compañías españolas a proveer vigorosos aumentos de salarios durante el peor tramo de la crisis económica. En 2009, el Producto Interno Bruto español se contrajo 3,7% y la economía perdió 1,4 millones de empleos. Pero las remuneraciones negociadas por convenios salariales colectivos —que cubren alrededor de la mitad de la fuerza laboral e influyen en la otra mitad— subieron 2,3%. "La falta de sensibilidad a las condiciones del mercado laboral es una de las razones por las cuales en España el ajuste en el uso de la mano de obra durante la recesión ha ocurrido principalmente por vía de la eliminación de empleos", dijo Giadi Giani, economista de Citigroup.

Para resolver este problema, los sindicatos y los líderes empresariales debaten maneras de limitar la renovación automática de convenios salariales si las partes no logran un acuerdo sobre uno nuevo, evitando así situaciones en las cuales los sueldos se rigen por pactos que se originaron en un período de circunstancias económicas muy diferentes. Una solución sería convocar al arbitraje de un tercero para ayudar a forjar un nuevo pacto cuando fracasen las conversaciones.

De manera similar, en las negociaciones se están explorando nuevas maneras de adaptar acuerdos salariales a cambios en la inflación, el crecimiento económico o las perspectivas de una empresa en particular. El pacto de la UE de la semana pasada exhorta a los países a "revisar" la práctica de indexar salarios a la inflación, que los críticos dicen aumenta las presiones inflacionarias y socava la competitividad. Funcionarios han dicho que la reforma probablemente no eliminará la indexación, pero buscará formas de mejorar los vínculos entre los salarios y la rentabilidad empresarial.

Fuente: WSJ