6 jun. 2011

La Fed no cambia de curso pese a los temores económicos

Los funcionarios de la Reserva Federal no tienen prisa en responder a recientes indicios de que el crecimiento económico de Estados Unidos ha encontrado nuevos obstáculos, a pesar de rumores en los mercados financieros de que la Fed podría comenzar un nuevo programa de compras de bonos del Tesoro de EE.UU. para alentar la expansión.

El banco central ya ha comprado más de US$2 billones (millones de millones) de bonos hipotecarios y bonos del Tesoro. Las compras tienen por meta mantener bajas las tasas de interés reduciendo la oferta de valores en manos privadas y empujar los inversionistas a sectores como las acciones para alentar los negocios y los consumidores.

El presidente de la Fed, Ben Bernanke, indicó en abril que el obstáculo para una mayor "relajación cuantitativa", como se la conoce, es muy alta y los funcionarios de la Fed no han hecho nada para indicar que la previsión de Bernanke haya cambiado conforme los datos económicos han empeorado en semanas recientes.

En una conferencia de prensa en abril, Bernanke dijo que las recompensas que vendrían con compras adicionales se habían vuelto poco atractivas. "No está claro que podamos conseguir mejoras sustanciales en (el empleo) sin algún riesgo adicional de inflación", dijo.

Los funcionarios de la Fed en general han sostenido ese punto de vista. En comentarios de la semana pasada, el presidente de la Fed de St. Louis, James Bullard, dijo que la Fed estaba entrando en un periodo en el cual habrá una pausa en la estrategia de la Fed, lo cual significa que la Fed no tratará de hacer subir o bajar las tasas de interés. Charles Evans, presidente de la Fed de Chicago y firme partidario de programas anteriores, dijo a comienzos del mes pasado que la Fed ya había hecho "suficiente".

En comentarios el miércoles, la presidenta de la Fed de Cleveland, Sandra Pianalto, dijo que la actual postura de la Fed era apropiada y agregó que la recuperación probablemente continuaría, aun cuando el crecimiento "puede ser frustrantemente lento a veces".

Bernanke ha argumentado que las anteriores compras de bonos han funcionado, pero ha tenido un costo político para la Fed. Los críticos en el Congreso y el exterior dicen que la Fed está atizando la inflación en todo el mundo.

"No quieren hacer una tercera relajación cuantitativa", dijo Vincent Reinhart, economista que previamente dirigía la influyente división de asuntos monetarios de la Fed. La última ronda de relajación cuantitativa, que representará US$600.000 millones en compras de bonos, concluirá a finales de junio.

Un impulso por parte del Congreso, mediante gasto de déficit adicional, también parece improbable. Los republicanos han preparado una agenda basada en reducción de gastos y probablemente serían renuentes a apoyar nuevos intentos por estimular el crecimiento con política fiscal. Nuevas reducciones de impuestos también encararían una difícil recepción, dada la actual atención de Washington en reducir el déficit de largo plazo.

El gobierno del presidente Barack Obama quiere un mayor gasto en infraestructura en el cercano plazo, pero funcionarios del gobierno, sensibilizados por el divisivo legado de la ley de estímulo de 2009, no lo llaman estímulo.

El gasto en infraestructura, además de educación y programas de investigación y desarrollo ya propuesto por Obama, son "políticas que tienen el potencial de tener impacto en la creación del empleo pero también tienen la capacidad de aumentar nuestra competitividad", dijo Brian Deese, subdirector del Consejo Económico Nacional.

El ánimo actual podría cambiar si la economía se deteriora. Bernanke ha indicado que la perspectiva de inflación tendrá un papel clave en sus decisiones acerca de política monetaria. La creciente inflación podría obligar a la Fed a elevar las tasas de interés. Una tasa de inflación menguante podría obligar a estudiar el comienzo de un nuevo programa de relajación cuantitativa.

La Fed inició su último programa de relajación cuantitativa en 2010 en medio de inquietudes de que EE.UU. estaba deslizándose hacia una deflación, o precios para el consumidor menguantes. La conducta de los mercados de bonos no indica que la deflación sea una preocupación seria ahora mismo. Los precios de los TIPS, bonos del Tesoro protegidos contra la inflación, indican que los inversionistas esperan una inflación de 2,8% en cinco años, sustancialmente más de lo que era el caso en agosto, cuando la Fed comenzó a hablar acerca de una nueva ronda de relajación cuantitativa. Entonces, la inflación esperada estaba en una trayectoria menguante, de 2,8% a menos de 2,2%, en un par de meses.

La inflación medida es también mayor de lo que era el año pasado. Cuando la Fed inició el programa en noviembre, los precios al consumidor estaban con un alza de 1,1% frente al año anterior, muy por debajo de la meta de 2% de la Fed. En abril, subieron 3,1% frente al año anterior.

"No creemos que sea para nada probable, pero las cosas podrían cambiar", dijo Michael Pond, estratega de bonos de Barclays Capital, sobre las probabilidades de otra ronda de relajación. "Si el crecimiento se modera muy por debajo de su tendencia y además de eso hay una merma de la inflación y las expectativas de la inflación, es ciertamente posible. En este momento no es un asunto que esté sobre la mesa".

—Carol E. Lee contribuyó a este artículo.

Fuente: WSJ