13 jul. 2011

La ventaja exportadora de China sigue infalible

Por Alex Frangos

HONG KONG—Más de un año después de que China comenzara a dejar que su moneda subiera con respecto al dólar, el país es más que nunca un potencia exportadora de primer nivel, lo que fortalece su dominio comercial y complica los esfuerzos de otros países de arrebatarle puestos de trabajo en el sector manufacturero.

La evidencia más reciente del poderío de China se conoció el domingo cuando informó que sus exportaciones llegaron a los US$162.000 millones en junio y a los US$874.000 millones en el primer semestre. Ambas cifras son récord y suponen un incremento de casi 20% con respecto a los mismos lapsos de un año atrás. El crecimiento, que se produjo pese a las dificultades económicas en mercados clave como Estados Unidos y Europa y a interrupciones en la cadena de suministros en Japón, seguramente intensificará la presión de EE.UU y otros países para que Beijing deje que el yuan se aprecie más y más rápido.

El superávit comercial chino, que es seguido muy de cerca, superó los US$22.000 millones en junio, frente a US$13.000 millones de mayo, cifras que indicarían una falta de avance hacia el objetivo del Grupo de los 20 países más ricos del mundo de rebalancear el crecimiento mundial. El superávit comercial chino, sin embargo, cayó 18% durante el primer semestre frente a igual lapso del año previo, lo que refleja las crecientes compras que hace el país de materias primas utilizadas en proyectos de infraestructura. Esto hizo que el valor de las importaciones subiera todavía más rápido que el de las exportaciones.

El desempeño exportador se produjo a pesar de los crecientes costos para los fabricantes chinos, que están enfrentando la mayor inflación de los últimos tres años, aumentos salariales dispuestos por el gobierno y un yuan que se ha fortalecido más de 5,5% con respecto al dólar en los 13 meses transcurridos desde que China lo dejó flotar, aunque se ha debilitado frente a otras monedas importantes en ese período.

De hecho, desde que China dejó que el yuan comenzase a subir frente el dólar en junio de 2010, el país ha ganado participación para sus exportaciones en los principales mercados del mundo, de acuerdo con información reunida por Global Trade Information Services, un proveedor de datos de Columbia, Carolina del Sur.

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Los críticos de China dicen que una moneda subvaluada ayuda de forma injusta a los exportadores del país. EE.UU— y algunos economistas chinos— dicen que esa situación retrasa la transformación de la economía china para que dependa más de la demanda interna y no tanto del comercio internacional.

La forma en que China se adapta a costos crecientes tiene grandes implicaciones para el resto del mundo. Los países de Asia, América Latina y África están apuntando a sacar ventajas al capturar los empleos de salarios bajos que eventualmente se eliminarían en China.

Aunque hay evidencia de pequeños avances hechos a costa de China en áreas específicas como la de las confecciones y el calzado, ese país está conservando su ventaja gracias a la fortaleza de la cadena de suministros construida durante décadas. Igualmente, las empresas chinas han aprendido a ajustarse rápidamente a nuevas realidades, trasladando su producción a mercados con mano de obra más barata en el interior del país, modificando sus plantas para que sean más automatizadas y expandiéndose a bienes de mayor valor como los electrónicos.

Un ejemplo es la industria de los juguetes. Los trabajadores chinos fabricaron 64% de todos los juguetes exportados en el mundo en 2010, de acuerdo con Global Trade Information Services, y China tiene la mayor y más diversificada red de proveedores de partes y embalaje de estos juguetes.

Los crecientes costos en China han llevado a Ronnen Harary, presidente y cofundador de Spin Master Ltd., uno de los mayores vendedores de juguetes de América del Norte, a ponerse como meta trasladar 20% de su producción fuera de China. Hoy fabrica casi todos sus juguetes allí.

Hasta ahora, sin embargo, tiene dificultades para justificar ese cambio. Luego de un año de buscar a lo largo del sudeste asiático, se está inclinando por el vecino Vietnam, donde los funcionarios están "motivados" para atraer compañías "como China lo estaba hace 15 años", dijo. Pero la ventaja en cuanto a costos se ve efímera. Calcula que los sueldos de Vietnam están hoy solamente 10% por debajo de los de China y subirán pronto.

"El desafío es que si uno va a Vietnam quizás obtiene tres años de alivio", explica. E ir allí implica instalar oficinas, llevar suministros desde China y lidiar con las rutas, carreteras y depósitos de un país que es menos desarrollado.

De todas formas, el dominio de las exportaciones por parte de China, especialmente en los sectores intensivos en mano de obra, probablemente se erosionará con el tiempo a medida que los fabricantes se trasladen a otros lugares.

Las autoridades chinas tienen la esperanza de que los aumentos salariales para los trabajadores chinos y un fortalecimiento de la industria ayuden a que la economía pase a depender más de los consumidores internos y no tanto de las exportaciones. Pero los economistas dicen que un cambio así podría tomar una generación.

—Liu Li en Beijing contribuyó a este artículo