12 jul. 2011

Los bonos de la euro zona son la única respuesta

Por Richard Barley

El drama de la deuda griega se ha convertido ahora en una verdadera crisis de la zona euro. Los responsables políticos se reunieron finalmente este lunes para discutir una respuesta de mayor alcance a la crisis.

Los últimos tres meses se han desperdiciado en vanas negociaciones para involucrar al sector privado en cualquier acuerdo sobre la deuda griega. Ello no solo resultó una distracción de la urgencia del problema, que era detener el contagio a países como España e Italia, sino que ha empeorado la situación.

Los políticos intentaron lograr lo imposible en Grecia: han insistido en que la participación del sector privado sea sustancial, cuantificable, voluntaria y que al mismo tiempo evite que se califique a la deuda griega en situación de cesación de pagos. Lo primero es imposible, dado que los bancos europeos, los más propensos a participar en un refinanciamiento, mantienen solo 30.000 millones de euros (unos US$43.000 millones) de deuda con vencimiento antes de 2014. Un acuerdo realmente voluntario, entretanto, hace que sea imposible cuantificar la cantidad, y solo podría ser alcanzado con certeza a través de la coerción. Y aunque las tres primeras condiciones podrían ser satisfechas, las empresas de calificación han dejado claro que prácticamente cualquier acuerdo implicaría la caída en cesación de pagos.

Peor aún, la perspectiva de coerción para compartir la carga ha espantado a los inversionistas de otros países periféricos. Ello subyace tras la rebaja de calificación de Portugal por parte de Moody's: el énfasis actual de la zona euro sobre el involucramiento del sector privado hará claramente más difícil a Portugal volver a los mercados de bonos y también puede reducir el acceso al mercado de otros países con altos niveles de deudas. Una cesación de pagos por parte de Grecia conducirá a mayores rebajas de categorías y ya está elevando los costos de financiamiento en Italia y España, avivando aún más las llamas del contagio.

La zona euro tiene que reconocer que sus esfuerzos para aislar a otros países de la caída de Grecia en cesación de pagos han fracasado. Ahora necesita encontrar con urgencia las formas de restaurar sus accesos a los mercados. Cada vez es más claro que se necesitará algún tipo de emisión de bonos de la zona euro, probablemente apoyado en el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF). Los costos de los préstamos del FEEF deben ser reducidos, más flexibles, y permitir que sean utilizados como un medio para volver a comprar bonos griegos, reduciendo así la carga de su deuda.

Si no se actúa con decisión cuanto antes, la supervivencia de la moneda del bloque será puesta en riesgo.

Fuente: WSJ