23 abr. 2010

La SEC versus Goldman Sachs

Editorial

La queja de la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) contra Goldman Sachs está siendo tratada en los medios como la Piedra de Rosetta que finalmente expone la perfidia y duplicidad de Wall Street detrás de la crisis financiera. Nuestra reacción es diferente: ¿esto es lo único que hay?

Tras 18 meses de investigación, ¿lo mejor que el gobierno de EE.UU. puede presentar es un alegato de que Goldman engañó a algunos de los inversionistas más sofisticados del mundo sobre una única obligación de deuda garantizada (CDO, por sus siglas en inglés) "sintética" en 2007? Lejos de ser el arma del delito, este caso parece más una pistola de agua.

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Repasemos el supuesto fraude, en el cual Goldman trabajó con el gestor de fondos de cobertura John Paulson, quien quería apostar a una caída del mercado de hipotecas subprime, o de alto riesgo. La SEC sostiene que Goldman permitió que Paulson & Co. seleccionara los valores respaldados por hipotecas sobre los cuales los inversionistas especularían a través del CDO y luego ocultó el rol de Paulson a la contraparte en la transacción, es decir los inversionistas que compraron el CDO.

La SEC también afirma que Goldman engañó a ACA Management —una división del mayor inversionista al otro lado de la operación y la firma que oficialmente elegía los valores respaldados por hipotecas sobre los cuales todos harían apuestas— haciéndole creer que Paulson en realidad estaba invirtiendo en un tramo "bursátil" del lado de ACA.

En lo que concierne al segundo punto, los documentos ofrecidos para el CDO de 2007 no hacían ninguna afirmación que podamos encontrar de que la firma de Paulson estaba apostando junto a ACA. Los documentos incluso puntualizan que un tramo bursátil no fue ofrecido por Goldman, como ACA debía haber sabido ya que ayudó a armar el acuerdo y presuntamente leyó los documentos. Incluso la ausación de la SEC afirma que ACA tenía la última palabra sobre qué activos serían incluidos en el CDO. Y en algunos casos, ACA retiró del fondo varios activos sugeridos por la firma de Paulson.

Lo que es más importante es que la inversión en cuestión no contenía hipotecas, ni siquiera valores respaldados por hipotecas. Por eso es que se lo conoce como CDO "sintético", lo que significa que es un instrumento financiero que permite que los inversionistas apuesten sobre el futuro valor de ciertos activos respaldados por hipotecas sin tenerlas en su poder.

Sin embargo, gran parte de la acusación de la SEC está redactada como si la oferta incluyera fondos de hipotecas en sí, en lugar de una colección de apuestas contra ellas. ¿Por qué la SEC no ofrecería una clara descripción? Quizás la división de implementación de la SEC no entienda la diferencia entre un CDO en efectivo, que contiene tramos de valores respaldados por hipotecas, y un CDO sintético, que tiene apuestas contra esos valores.

Es más probable es que la SEC conoce la distinción pero enturbió el vocabulario para confundir a los periodistas y el público sobre lo que los inversionistas claramente habrían sabido: que, por definición, dicha transacción es una apuesta a favor y en contra de valores respaldados por hipotecas subprime. La existencia de una apuesta en contra no era un oscuro secreto de Goldman, sino que era la premisa de la transacción.

¿Tenía Goldman la obligación de informar que Paulson era el que estaba apostando en contra de las hipotecas subprime? Goldman insiste que es una "práctica de negocios normal" para un formulador de mercado no revelar los nombres de participantes de una transacción, y una pregunta es cómo esto habría hecho una diferencia. Desde entonces, Paulson se ha vuelto famoso por esta apuesto hipotecaria, de la cual ganó US$1.000 millones. No obstante, en el momento de la transacción, era apenas otro gestor de fondos de cobertura, y ningún inversionista que apostaba al alza hubiera sentido que era como apostar contra Warren Buffett.

No es que haya viudas y huérfanos inocentes en esta historia. Goldman está siendo retratado como el señor Potter en la película ¡Qué bello es vivir!, que explota a la gente buena de Bedford Falls. Pero una analogía más apropiada es Alien vs. Depredador, con Goldman como árbitro. Paulson apostó contra el banco alemán IKB y la estadounidense ACA, ninguno de los cuales es una víctima desinformada que apareció de la nada en Wall Street.

IKB se describe como un "inversionista líder en CDO" y "un gestor de crédito líder en el mercado alemán". ACA, por su parte, participó en numerosas transacciones similares. The Wall Street Journal informa que ACA era conocida por aceptar más riesgo que sus competidores, debido a que, con una calificación de crédito menos que estelar, tenía un costo de capital más alto.

Por cierto, Goldman también fue uno de los perdedores. Aunque obtuvo una comisión de US$15 millones por armar la operación, Goldman afirma que terminó perdiendo US$90 millones en la transacción porque al final decidió apostar junto a ACA e IKB. En otras palabras, la SEC está demandando a Goldman por engañar a inversionistas que apostaban al alza en una transacción en la cual la firma había apostado de igual manera. Así que Goldman conspiró para defraudar a... ¿sí mismo?

En cuanto al rol que esta operación jugo en la crisis financiera, su principal impacto fue transferir US$1.000 millones de los apostadores a un alza del mercado de la vivienda a Paulson. A la larga, esto significó grandes pérdidas para Royal Bank of Scotland, que adquirió uno de los apostadores al alza y tuvo que ser rescatado por una inyección de capital del gobierno británico. RBS, no obstante, tomó más que suficientes malas decisiones por su cuenta que contribuyeron a su colapso. Estas transacciones de los fondos de cobertura producen entretenidos cuentos para relatos épicos, pero casi nunca son la causa del pánico.

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Lo que nos lleva al verdadero impacto de este caso, que es político. Las acusaciones de la SEC convenientemente llegan en la antesala del debate en el Senado sobre la reforma financiera, y sus partidarios ya citan el caso para acelerar la aprobación del proyecto de ley. "Me complace que el gobierno de Obama esté usando todas las herramientas a su disposición para traer transparencia a Wall Street y defendiendo a los propietarios de viviendas y las pequeñas empresas a lo largo de EE.UU.", dijo el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, el viernes sobre el caso de la SEC. "Por esto también es que necesitamos aprobar una fuerte reforma de Wall Street este año". Por supuesto, este caso no tiene nada que ver con los deudores hipotecarios.

Hemos tenido nuestras propias disputas con Goldman y lo hemos criticado por sus explicaciones de sus negocios con AIG. También hemos instado al Senado a modificar su proyecto de ley de reforma regulatoria, que tiene defectos, precisamente porque beneficiaría a Goldman y otros gigantes bancarios al contemplar explícitos poderes de rescate para asistirlos. Existen serias preguntas sobre el papel de Goldman y otros bancos "demasiado grandes para quebrar" en el mercado financiero estadounidense. Sin embargo, este caso no trata ninguna de estas cuestiones.

Quizás la SEC tenga más pruebas de las que presentó, pero públicamente hasta ahora el gobierno y los medios parecen estar envueltos en un sesgo cognitivo conocido como prejuicio de retrospectiva. Tres años más tarde, después de que el mercado hipotecario haya estallado y luego del pánico y la recesión, la clase política está buscando casos legales para demostrar su explicación preferida de que todo el desorden fue culpa de Wall Street. Goldman resulta ser un villano conveniente. Pero al juzgar por esta queja, la historia real es lo poco que el gobierno ha encontrado hasta el momento.