4 may. 2010

América Latina es la tabla de salvación de España

Por Matthew Moffett y Paulo Prada

Associated Press

Jesús Torres, un obrero de construcción desempleado de 41 años, en una calle de Pamplona, España.

BUENOS AIRES— Para América Latina, cuya volatilidad económica ha propiciado incontables crisis internacionales, los aprietos financieros de España representan un cambio de papeles. En estos días, son las relativamente robustas economías latinoamericanas las que temen contagiarse del enfermizo Viejo Continente.

Mientras Latinoamérica va camino a una sólida expansión de 4% este año, el negativo panorama en España ha hecho sonar las campanas de alerta. España es la segunda fuente de inversión y remesas para la región después de Estados Unidos.

El pasado miércoles, Standard & Poor's Ratings Service redujo en un nivel la calificación de deuda de España y, dos días después, el Instituto Nacional de Estadística español dijo que el desempleo superó 20% en el primer trimestre. Sus inversiones en Latinoamérica podrían ser uno de los escasos puntos fuertes de España en estos momentos.

Los economistas afirman que muchas economías latinoamericanas que han recibido grandes inversiones españolas, como Brasil, Chile y Colombia, están bien posicionadas para soportar los temblores debido a sus equilibrados presupuestos, sólidas perspectivas de crecimiento y aceptables niveles de reservas internacionales. Además, la importancia económica de España en la región, que alcanzó su apogeo durante el boom privatizador de los años 90, se ha visto eclipsada por China, que ha realizado millonarias inversiones en recursos naturales. "La era de las privatizaciones con capital español se ha marchitado… ahora estamos mucho más centrados en China y las materias primas", afirma Cristián Gardeweg, economista de Celfin Capital en Santiago, Chile.

Ésta es la razón por la que muchos economistas son optimistas. "La mayoría de las grandes economías de la región cuentan ahora con las herramientas para aguantar estos vaivenes y si han soportado hasta ahora el enfriamiento económico global, es improbable que colapsen ahora", dice Alejandro Neut, economista de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

América Latina, sin embargo, podría sufrir si la crisis española se agrava y los inversionistas globales se vuelven más conservadores. Muchos economistas latinoamericanos siguen de cerca la salud de grandes bancos españoles como Banco Santander SA y Banco Bilbao Vizcaya Argentaria SA que tienen una gran presencia en la banca minorista en varios mercados latinoamericanos. Además, países como Ecuador, Perú y Colombia han notado el declive de las remesas enviadas desde España. El dinero mandado desde España ha caído alrededor de 15% desde 2007, a 7.100 millones de euros, unos US$9.400 millones, en 2009, según el banco central de España.

[España]

Las cosas han cambiado entre América Latina y España. A principios de los 90, los países recién democratizados de la región salían de una difícil situación económica y trataban de emular el surgimiento de España como una vibrante economía. Los gobiernos latinoamericanos vendieron activos valorados en decenas de miles de millones de dólares y acogieron a compradores como el gigante de telecomunicaciones Telefónica, el grupo de petróleo y gas Repsol y la eléctrica Iberdrola. Algunos latinoamericanos bromeaban sobre la reconquista.

España, a su vez, descubrió que invertir en el Nuevo Mundo era como andar en una montaña rusa. Los mercados financieros de Madrid se tambalearon después de la devaluación del peso mexicano en 1995 y de la del peso argentino en enero de 2002. Pero las autoridades latinoamericanas aprendieron algunas lecciones en los últimos diez años, lo que contribuyó a que la región capeara mejor que España la crisis financiera. Cuando estalló la crisis a finales de 2008, las grandes economías regionales contaban con amplias reservas en dólares, niveles de deuda relativamente bajos y tipos de cambio flotantes que les ofrecían flexibilidad para amortiguar los golpes. España, en cambio, se vio lastrada por una gran deuda y un déficit fiscal de alrededor de 11% del PIB, casi cuatro veces más que lo permitido por la Unión Europea. Además, ya que forma parte de la zona euro, no tiene la alternativa de devaluar para estimular las exportaciones.

Irónicamente, las inversiones españolas en América Latina, que entre 1993 y 2009 ascendieron a los 128.000 millones de euros, unos US$170.000 millones, podrían ser la tabla de salvación para España, indica Pablo Toral, politólogo de Beloit College. Las inversiones "han sido muy exitosas, una de las mejores decisiones económicas hechas por España en los últimos 15 años", afirma Toral.

Iberdrola, por ejemplo, compensó la caída en la demanda y los precios de la electricidad en España con la demanda en Brasil. Repsol ahora se beneficia de su significativa exposición en América Latina y planea vender una participación en su filial argentina YPF. El jueves, Banco Santander registró resultados mejores de lo previsto en el primer trimestre, en parte debido a sus ganancias en Brasil. "Estamos hablando de posiciones consolidadas y rentables que pueden jugar un papel muy estratégico para las empresas que ahora sufren en Europa", dice Alessandro Rebucci, economista del Banco Interamericano de Desarrollo. "Los buenos resultados en América Latina los pueden ayudar a mantenerse a flote en sus mercados internos".