10 ene. 2011

La inflación comienza a preocupar a los países latinoamericanos

Por Diana Kinch y Anthony Harrup

Los precios al consumidor están subiendo a una tasa rápida en algunas de las economías más grandes de América Latina, complicando la tarea de los gobiernos que desean mantener altas tasas de crecimiento sin generar inflación.

El viernes, Brasil anunció que los precios al consumidor en 2010 se habían incrementado mucho más rápido que los niveles establecidos por el gobierno, impulsados principalmente por los altos costos de los alimentos. La noticia probablemente pesará sobre el nuevo gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, quien ha prometido mantener las políticas que han llevado al auge económico del país durante la última década, en la cual millones de brasileños mejoraron sus estándares de vida.

Sin embargo, cuando asumió el cargo el 1 de enero, Rousseff describió la alta inflación como una "plaga" que afecta a las familias pobres y se comprometió a luchar contra ella. Brasil y otras economías latinoamericanas han logrado crecer con tasas de inflación relativamente bajas, pero el alza de los precios de los alimentos y la energía en todo el mundo presentan un nuevo reto para los líderes de estos países.

El aumento en las tasas de interés, la herramienta básica que los bancos centrales usan para luchar contra la inflación, tendrá un impacto directo en las clases emergentes de consumidores que han disfrutado de acceso a financiación e impulsado la demanda interna.

El Banco Central de Brasil se reunirá el 18 y 19 de enero. Aunque no existe un consenso sobre el resultado de la reunión, las cifras de inflación de diciembre apoyan a quienes piden un aumento de las tasas.

Los datos más recientes ponen la inflación en 2010 ligeramente por encima del la proyección promedio de 5,9% de 100 analistas y economistas encuestados por el Banco Central brasileño en su sondeo semanal del 3 de enero y notablemente por arriba de la cifra de 4,31% de 2009. La tasa fue la más alta desde 2004, cuando la inflación alcanzó 7,6%.

El gobierno brasileño mantuvo su meta de inflación de 4,5% para 2010, pese a los crecientes costos de los alimentos en los últimos meses. El nuevo presidente del Banco Central, Alexandre Tombini, dijo el jueves que el gobierno planeaba continuar con su meta anual de 4,5% para 2011, mientras que los analistas calculan un alza de 5,32%.

En México, la segunda mayor economía de la región, los precios al consumidor, también publicados el viernes, mostraron un aumento mayor a lo esperado en diciembre, elevando la inflación para todo el año a 4,4%, un aumento frente a la cifra de 2009, cuando el país vivió una profunda recesión.

El Banco de México dijo que el índice de precios al consumidor subió 0,5% el mes pasado, a medida que el aumento del precio de los cigarrillos, las tortillas y los limones fue superior al descenso de los precios de otros artículos.

Sin embargo, el Banco de México dijo que después de elevarse marcadamente en el primer trimestre de 2010, la inflación se redujo gracias a precios favorables para las frutas y verduras y un impacto menor a lo esperado del incremento en los impuestos a los consumidores implementado el año pasado.

El Banco de México espera que la inflación anual continúe cediendo en el primer trimestre de este año y que para el tercero se acerque a su meta de 3% más o menos un punto porcentual.

Ya que se cree que la inflación se mantendrá bajo control, los analistas creen que el Banco de México mantendrá sus tasas de interés sin cambios durante 2011, en el actual 4,5% y comenzará a subirlas en 2012.

Perú, otra economía de rápido crecimiento, también está tomando medidas para luchar contra la inflación. El banco central del país decidió el jueves tomar una medida preventiva, al incrementar su tasa de referencia, citando una demanda interna dinámica "en un escenario de incrementos en los precios internacionales de alimentos y energía".

Robert Kozak en Lima contribuyó a este artículo.

Fuente: WSJ