22 sept. 2011

La crisis le quita presión al alza del yuan

Por Tom Orlik

Una de las primeras víctimas del desvanecimiento de la recuperación global ha sido la presión para que el yuan se aprecie.

La elite económica mundial está en Washington para las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional, del 23 al 25 de septiembre. En el pasado, esta ha sido una oportunidad para ejercer un poco de presión sobre China para que permita una apreciación más rápida del yuan.

Las señales en agosto ciertamente eran positivas. El ritmo anualizado de la apreciación del yuan contra el dólar repuntó a más de 11%, frente a un promedio de alrededor de 5% en los primeros siete meses del año. La tasa de cambio ponderada al comercio —una medida más amplia de los movimientos del yuan— también avanzó un poco.

Pero el aumento marcado de agosto ya se ha desvanecido. La apreciación casi se detuvo por completo en la primera quincena de septiembre, y es poco probable que retome el ritmo de agosto. Hay tres razones por las cuales Beijing permite la aceleración de los avances en su moneda: fuertes exportaciones, alta inflación y presión internacional. Una recuperación global menguante conspira contra las tres.

Las cifras de comercio para agosto, según las cuales las exportaciones estuvieron cerca de un récord, fueron sorprendentemente fuertes. Pero ahora que las economías de Estados Unidos y de Europa están al borde del precipicio, la perspectiva es sombría. La encuesta oficial más reciente de los productores fabriles chinos muestra una caída de los pedidos extranjeros, lo cual inquietará a Beijing acerca de imponer presión monetaria adicional sobre los exportadores.

La inflación, entretanto, está alta pero parece haber superado su cenit. El índice de precios al consumidor cayó a 6,2% interanual en agosto de 6,5% en julio y se espera que una recuperación económica debilitada lastre aun más los precios. Los precios de las importaciones de materias primas por China también se han moderado. El crudo cayó a US$86 por barril en la primera quincena de septiembre frente a US$113 por barril en abril. Ello reduce la presión inflacionaria importada, y el incentivo para acelerar la apreciación del yuan.

En el frente político, la crisis de deuda soberana de Europa ofrece cobertura para los líderes de China. Un yuan subvaluado —que ayuda a las firmas chinas a ganar cuota de mercado a expensas de rivales extranjeros— podría ser parte de la razón de los padecimientos de Europa. Pero la inmediatez de la crisis distrae la atención de problemas que arden a fuego lento, como la tasa de cambio. Las pujantes reservas de divisas, también producto del yuan controlado, incluso permiten que los líderes de China se hagan pasar por los salvadores de Europa, comprando deuda soberana en su hora de necesidad.

La apreciación del yuan no se detendrá por completo. Un acción resuelta de la Reserva Federal que tenga el impacto de debilitar aun más el dólar podría obligar a avances en la tasa de cambio bilateral. Pero una recuperación global menguante significa que la apreciación acelerada de agosto ya es noticia vieja.

Fuente: WSJ