10 oct. 2011

El argumento en contra de invertir en commodities a largo plazo

Por Liam Pleven

Durante buena parte de la última década, la inversión en materias primas parecía indiscutible, por cuanto los crecientes precios ofrecían la perspectiva de grandes ganancias y la proliferación de fondos que cotizan en bolsa facilitaba la colocación de apuestas.

La tendencia de precios crecientes de las materias primas en años recientes ayudó a atizar una creencia ahora común entre asesores financieros y gestores de pensiones: que los inversionistas comunes deberían tener una parte de sus fondos a largo plazo colocados en materias primas.

Pero también hay un argumento en contra de las materias primas: la tendencia humana a satisfacer nuestros apetitos de manera cada vez más eficiente, lo cual socava periódicamente los precios de las materias primas y en casos extremos incluso ha borrado mercados enteros.

Eso es un peligro para inversionistas de largo plazo, particularmente aquellos inclinados a dejar intactas las inversiones de materias primas en cuentas de jubilación durante años, como hacen muchos con los fondos de acciones. El riesgo es que los inventores y los innovadores responderán a los crecientes precios de materias primas o a la escasez descubriendo otras maneras de satisfacer las necesidades del mercado.

Según este punto de vista, apostar a crecientes precios de materias primas con el paso del tiempo es esencialmente apostar a que no triunfará la innovación.

"Yo preferiría apostar por el ingenio humano", dice Dylan Grice, estratega global de Société Générale en Londres y autoproclamado escéptico acerca de invertir en materias primas. "Si no hay cobre, encontraremos alguna otra cosa".

No es difícil encontrar ejemplos de materias primas desplazadas. La producción de petróleo, por ejemplo, eliminó el mercado del aceite de ballena como combustible de lámparas en el siglo XIX; un largo viaje ballenero podría rendir 4.000 barriles, según historiadores, pero se podían extraer 3.000 barriles diarios de un yacimiento.

Más recientemente, está el caso del centeno. Apenas en 1986, el centeno era un grano muy cultivado y uno de los componentes del índice CRB de materias primas, que medía presiones inflacionarias. Pero la creciente demanda de otros cultivos desplazó al centeno, y la producción global ha caído a la mitad en el último cuarto de siglo, al tiempo que la del maíz casi se ha duplicado. Al dispararse los precios de muchos cultivos en la última década, también lo hicieron los del centeno. Pero en tanto los precios promedio del maíz en Estados Unidos casi se triplicaron entre 2000 y 2010, los del centeno apenas se duplicaron.

Quizá la amenaza más persistente para inversionistas de materias primas no es que las materias primas serán desplazadas, sino que una mejor tecnología haga posible producir los mismos materiales de manera más barata o en mayor volumen, lo cual a su vez podría golpear los precios.

Un sombrío ejemplo reciente es el uso cada vez mayor de la fracturación hidráulica para explotar los recursos estadounidenses del llamado gas de esquisto, gas natural al cual el acceso previamente se consideraba impráctico. El potencial impacto ambiental de la técnica es controversial, pero el gas de esquisto ha transformado el panorama nacional en materia de energía. Los cálculos del gobierno de EE.UU. sobre las reservas nacionales de gas natural técnicamente recuperables casi se han duplicado en apenas cuatro años.

El súbito cambio de una escasez cercana a una saturación creciente ha reducido de manera pronunciada el costo del gas natural. Los precios de futuros normalmente han oscilado en torno de US$4 por millón de unidades termales británicas al año, tras un promedio cercano a US$7 en los años anteriores a que la práctica se generalizara.

Materias primas que han sido fundamentales durante siglos, como el trigo o el cobre, podrían correr una suerte similar. Considere el caso del crudo, que tenido un gran papel en la economía de EE.UU. durante unos 150 años. El precio del crudo ha subido de manera marcada en la última década. Previamente este año, los futuros del petróleo en EE.UU. excedieron los US$100 por barril, aun cuando han caído desde entonces en medio de inquietudes acerca de la economía global.

Muchos analistas esperan que los precios del crudo se recuperen. Algunos argumentan que las compañías petroleras tendrán dificultades en encontrar nuevos yacimientos para reemplazar aquellos de producción menguante. Otros esperan que la creciente riqueza de miles de millones de personas en mercados emergentes siga haciendo subir la demanda de petróleo.

Otros combustibles

Pero también hay disidentes, quienes creen que los días en que el crudo dominaba la energía están contados, no porque se esté agotando sino porque otros combustibles también están en ascenso, como el gas natural.

El gas natural como fuente de energía ahora vale el equivalente de US$24 por barril de crudo, dice Philip Verleger, economista energético y director de la revista Petroleum Economics Monthly.

"Prevemos que el monopolio de la industria petrolera en el transporte se romperá", escribió Verleger en julio. En una entrevista, agrega, "Habrá petróleo. Simplemente no estoy seguro de que haya alguien que lo consuma". Cree que las previsiones de demanda de crudo en 2025 están exageradas en 20% a 30%, y que los precios del crudo probablemente caerán marcadamente a medida que estos vaticinios no se cumplan.

Los gerentes de fondos de commodities están al tanto de las tendencias que señalan los escépticos, pero aun así creen que hay ganancias potenciales. Nicholas Johnson, uno de los gerentes del fondo multimillonario Pimco CommodityRealReturn Strategy, dice que los precios de materias primas muy codiciadas con frecuencia se disparan antes de que se hallen sustitutos. "Quiero tener crudo entretanto", dice.

Aun así, los expertos que coinciden con los puntos de vista de Grice dicen que eso es peligroso. "Uno está recogiendo moneditas en frente de una aplanadora", dice William Bernstein, quien ha escrito sobre los peligros de invertir en materias primas. "El riesgo de ser aplastado es enorme".

Grice favorece acciones de compañías innovadoras y productoras de costos eficientes de commodities. "Con las materias primas, no hay nada que se pueda agregar al ingreso total", dice. "Prefiero apoyar a quienes están tratando de encontrar maneras inteligentes de extraer cobre, gas natural, etcétera".

Fuente: WSJ