13 oct. 2011

El fondo de rescate de la UE tropieza con un escollo inesperado

Por Leos Rousek, Gordon Fairclough y Marcus Walker

BRATISLAVA, Eslovaquia—Los legisladores eslovacos se negaron a aprobar una propuesta para ampliar el fondo de rescate europeo para los países endeudados de la eurozona, lo que erige una nueva barrera en el camino de los esfuerzos de Europa por controlar la crisis de la deuda.

El rechazo de la medida significa que Eslovaquia, el segundo país más pobre de la eurozona, es el único de los 17 miembros del bloque que no ha aprobado la expansión del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF).

Los legisladores eslovacos dijeron que probablemente el Parlamento aprobaría la medida con el tiempo, ya que está respaldada por la mayoría de los partidos en el cuerpo legislativo. Pero antes, el pequeño país enfrenta una crisis política, debido a que su gobierno también perdió un voto de confianza el martes por la noche.

La oposición pública y política a los rescates en Eslovaquia refleja en parte la ira del país por el hecho de que se le pida subsidiar a Grecia, un país más rico cuyas finanzas públicas se han salido de control. Pero el amplio apoyo político de las medidas anticrisis de la eurozona en Eslovaquia quiere decir que la votación del martes retrasará la ampliación del FEEF, pero no causará su descarrilamiento.

Los líderes de la zona euro esperan alcanzar en su cumbre del 23 de octubre un acuerdo sobre un paquete de medidas que cubriría la recapitalización de los bancos europeos, un esfuerzo para resolver la crisis fiscal de Grecia, y nuevas propuestas para maximizar el impacto del fondo de rescate.

Mucho depende del éxito del paquete. Numerosos inversionistas y políticos en Europa y el resto del mundo creen que la crisis podría salirse de control sin una

acción decisiva, lo que amenaza con el desmoronamiento del sector bancario de la eurozona y los mercados de bonos soberanos, e incluso socavaría el crecimiento económico global.

Hoy, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, tiene previsto proponer medidas sobre la recapitalización de los bancos, antes de una reunión a fines de esta semana de los ministros de finanzas del Grupo de los 20, integrado por países industrializados y en desarrollo.

Los próximos pasos de la zona euro dependen primero de la ratificación de los 17 miembros de un acuerdo anterior para aumentar la capacidad de préstamo del FEEF de 250.000 millones de euros a 440.000 millones de euros (US$600.000 millones). Los gobiernos quieren una reserva adicional, en parte para apuntalar los bancos y los mercados de bonos contra la crisis que podría tener lugar tras la posible cesación de pagos de Grecia.

Pero el fondo de rescate más grande debe ser financiado por los contribuyentes de toda la zona euro. Eso ha resultado difícil de vender en Eslovaquia, donde un grupo de legisladores —apoyados por muchos ciudadanos eslovacos— argumenta que es injusto pedirle a la pequeña nación rescatar países más ricos como Grecia, que han tomado prestado y gastado más allá de sus posibilidades.

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'La mayor estafa'

"El FEEF es la mayor estafa contra los contribuyentes eslovacos y europeos", se quejó Richard Sulik, portavoz del Parlamento y líder del Partido Libertad y Solidaridad, un joven integrante de la coalición gobernante eslovaca, que votó en contra de la medida.

La oposición a los rescates de otros países de la zona euro ha crecido en muchas partes, donde los gobiernos han implementado dolorosos recortes presupuestarios y reformas estructurales con el fin de mejorar la economía y las finanzas públicas.

En Finlandia, Alemania y Holanda, algunos votantes y legisladores se han opuesto abiertamente a los préstamos de rescate para Grecia, cuyo enorme déficit presupuestario e inflado aparato gubernamental la han llevado a una crisis de deuda que amenaza con desestabilizar el sistema financiero mundial.

Pero los temores de un colapso financiero han pesado más que las objeciones en las votaciones parlamentarias de las últimas semanas en la mayor parte de Europa.

Sólo 55 legisladores eslovacos votaron a favor de aumentar la capacidad del FEEF, en tanto nueve votaron en contra y 60 se abstuvieron. La votación estaba conectada a una moción de confianza en el gobierno de centro-derecha de Eslovaquia, lo cual motivó al principal partido opositor a abstenerse aun cuando apoya la expansión del FEEF. La incapacidad del gobierno de conseguir una mayoría derivó de una rebelión contra rescates de la eurozona por un socio minoritario de la coalición de centro-derecha, el partido de la Libertad y la Solidaridad.

La primera ministra eslovaca Iveta Radicova intercedió ante el Parlamento para respaldar la legislación del fondo de rescate, alegando que Eslovaquia corría el riesgo de aislarse a sí misma en Europa, y provocando una mayor ansiedad en los mercados globales. "Nuestro euro está en peligro", dijo ayer Radicova a los legisladores. "La cambiante situación necesita una reacción rápida e inmediata".

Fuente: WSJ